Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Todos tenemos la oportunidad de acercarnos a Dios


Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará… (Jn. 12:20-26)


El deseo de Dios es que su mensaje llegara a todas partes del mundo (Mt. 28:18-19), esto no fue parte de un propósito nuevo, pues, de esto trata principalmente el pacto que Dios hizo con Abraham, mediante el cual, se manifestaría al mundo (Gn. 12:1-3), Jesús vino a cumplir este propósito mostrando en diferentes escenarios que su mensaje de salvación era para todos aquellos que creyeran (3:16). Aunque ciertamente, El ministerio de Cristo se enfatizó en los herederos del pacto, lo cual, arroja luz entre la conversación de Jesús y la samaritana (4:22). Juan nos comparte una ventana de ese ministerio de Cristo, con estos griegos prosélitos “creyentes” la razón por las que estaban en la ciudad en tiempos de la pascua, en contraste con los mismos lideres, estos deseaban tener un tiempo especial con Cristo. Estos son parte de aquellas ovejas que Jesús expreso no estaban en el redil (10:16).

Andrés y Felipe fueron los medios que permitieron este acercamiento, en medio de las grandes multitudes que seguían a Jesús, posiblemente por la facilidad de Felipe por el idioma, pero este, busca sabiduría con Andrés, para que esto no fuera un problema que los Lideres usaran en su contra, o porque no tenían acceso al templo, de todas maneras, vemos como estos son medios para que ellos lograran tener este tiempo con Jesús, aunque no sabemos el contenido de la conversación, nos alegra saber que Dios está disponible para todos. Lo que sí sabemos es que, Jesús se dirige aquellos que han puesto y pondrán su fe en El. Ya sabe que su vida será puesta en expiación por el pecado, algo que era indispensable para la salvación de los creyentes. Aquellos que, pondrían sus vidas en disposición al evangelio amándole más que cualquier otra cosa (Lc. 10:37-39).


Para nosotros, estas acciones de Cristo tanto al recibir aquellos que no crecieron honrando a Dios, viviendo la vida del pecado, y entregar su vida en la cruz por el hombre a pesar de su rechazo y constante hostilidad hacia lo santo, para todos aquellos que han sido convictos de pecado, estas son buenas noticias, porque somos conscientes de nuestras luchas y debilidades, somos conscientes de nuestros errores, y le honramos aún más, ya que, a pesar de ser pecadores y no estar deseosos de Él, Cristo pago el predio de nuestros pecados (Ro. 5:8), esto claro, no implica que cada ser humano nace como hijo de Dios como algunos quieren plantear, Juan ya ha dado la respuesta a esto al señalar la necesidad que tenemos de reconocerle como Señor, una obra que Dios obra en su misericordia (1:12-13).


Como una maravillosa alegoría, igual que Felipe y Andrés, mediante los cuales identificamos el propósito de Dios para con nosotros sus hijos (Mr. 16:15), nosotros hemos de procurar ir a compartir este mensaje de salvación con otros, llevarlos a conocer la vida de Cristo, su obra y mostrar en nuestras vidas el poder que ha manifestado al transformarnos. Para esta labor, necesitamos seguir el ejemplo de Cristo y comprometernos con la obra de nuestro Padre celestial (6:68), esta es la primera, de las diferentes obras que Dios ha ordenado y planificado para nosotros (Ef. 2:10), esto implica que debemos estar dispuestos a morir a nosotros mismos con el compromiso de acercar a otros al maravilloso evangelio de nuestra liberación, para que también disfruten del amor de Dios, que se ha manifestado en Cristo.


Hermanos, Dios no hace acepción de personas (Ro. 2:11), nosotros debemos comprometernos con la predicación de la verdad, con tal de que otros, al igual que nosotros puedan ser liberados (8:32), conscientes de que somos ciudadanos celestiales y que nos aguarda la gloria por el inigualable amor que Dios tiene para con nosotros. Amigo, no importa cuál sea tu trasfondo o tu pecado, Dios ha entregado su vida en la cruz para que tú, puedas hoy tener la oportunidad de salvación, esta salvación, puede ser habilitada por la fe en Cristo. Él es la respuesta para encontrar el perdón, y la transformación que tu alma y tu vida necesitan, Si hoy entiendes tu necesidad no endurezcas tu corazón a la invitación que Él te hace. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Éxodo 17-19

Facebook
WhatsApp

Leave a comment

Conéctate con nosotros
Fokkerweg 26

Copyright © IBJR 2022. Todos los derechos reservados.