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Cristo, el regalo de Dios para el mundo


Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir… (Jn. 12:27-32)


Juan nos muestra la realidad del inicio de la pasión de Cristo, el cual se entregó con gozo y disposición al Padre (He. 12:2), sin embargo, las implicaciones de la cruz y la momentánea separación que experimentaría con El Padre, le turbo o agito su alma como ser humano. La hora había llegado, y debía ponerse en marcha la obra de sustitución en la cruz. El, había venido para este momento, y la hora había llegado, no podría escaparse, y no lo está considerando, pues voluntariamente ha expresado que entrega su vida (10:17-18). Mientras Él pensaba en la tortuosa obra de la cruz, aun en su agitación, su preocupación seguía siendo la misma del inicio de su ministerio, glorificar al padre, siguiendo su voluntad, tal como oro en Getsemaní (Lc. 22:42), en su expresión vemos un compromiso con lograr honrarlo en muerte como en vida.


Aquí al igual que en el bautismo y en la transfiguración (Mt. 3:17, 17:5). El Padre hace un acto de presencia audible a todos confirmando su agrado para con Cristo. El confirma que, así como ha guardado su integridad y agrado en vida lo hará también en su muerte, su sacrificio no sería señal de derrota, sino de victoria, para que en su muerte ellos y nosotros los que creemos seamos enriquecidos (2 Co. 8:9). Jesús les explica precisamente que la voz es por señal para El sino para fortaleza de aquellos que creerán y serán removidos al ver la entrega de su Señor. Aunque no todos identificaron la voz, los que entendieron y la explicación de Cristo definía el propósito de la misma. Dios juzgaría al mundo en la Cruz. Y terminaría con el reinado de las tinieblas sobre la tierra (Col. 2:15), y termina prometiendo como moriría y la seguridad que su resurrección traería para todos.


La muerte y resurrección de Cristo representan los eventos más significativos y maravillosa de todas las escrituras, todo refleja las promesas cumplidas de Dios y su fidelidad (1 Co. 15:2-4), Jesús representa la mayor expresión de amor para toda su creación, y la fidelidad a sus promesas. Para algunos estas serán maravillosas noticias por responder con fe al evangelio, para otros, será condenación por su rechazo a la verdad de Dios (3:18), su entrega seria efectiva sobre todos aquellos que hemos sido escogidos para salvación, ya que El mismo ha puesto la fe en nuestros corazones y ahora le buscamos en señal de humildad y reconociendo su grandeza. Estas son las buenas nuevas de gran gozo, que los humildes pastores recibieron de los ángeles tocante a la obra de aquel niño nacido en pesebre (Lc. 2:10-12).


Hoy existe la oportunidad de salvación por el sustituto que fue ofrecido en la cruz, esta obra fue predeterminada desde antes de la existencia de lo conocido por el hombre (Ap. 13:8, 1 P. 1:20), en esta obra el hombre no solo encuentra un medio para cubrir sus pecados, sino la gracia para perdonarlos completamente y librarles de las consecuencias del mismo (Ro. 8:1). El profeta Isaías hizo un cuadro profético muy pintoresco de la muerte y obra sustitutoria del Mesías (Is. 53), El pueblo hebreo conocía la historia, pero se habían apartado de la verdad siguiendo pensamientos de hombres, más que ser fiel a la promesa que Dios había hecho. Durante su ministerio Jesús tuvo siempre claridad de que vendría a dar su vida en rescate (Mr. 10:45), hoy, gracias a la obra de la Cruz y la fe, tú puedes encontrar la salvación que tu alma necesita y la certeza de caminar eternamente con Dios (14:1-4).


Hermanos, a pesar, de la gran cantidad de religiones que existen el día de hoy, podemos vivir con la certeza y seguridad de que Cristo es el salvador del mundo, aquel que nos revela tanto la obra, como los planes y el amor de Dios para con nosotros (1:14). Esto debe evocarnos seguridad, por cuanto Dios, en su tiempo perfecto, nos entregó por amor la persona de Cristo (Ga. 4:4), En El ahora, encontramos un ejemplo que debe ser nuestro norte cada día (1 Jn. 2:6). 


Amigo, Si has venido a esta vida debes saber que, sin importar tu trasfondo, Dios permitió que nacieras con un propósito, y ese, principalmente es el de que tengas una relación personal con El, É. no quiere que mueras o vivas la vida vacía (Ez. 18:32), en la persona de Cristo, encontraras, la dirección para alcanzar aquellos propósitos espirituales y personales que Dios ha determinado para tu vida. Para ello, debes acercarte con fe. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Éxodo 20-22

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