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Jesús invita al hombre a vivir por fe 

Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos. (Jn. 12:34-36


Los judíos llegaron a pensar que la obra del Mesías era política, de un gobierno terrenal y hacer un nombre que prevaleciera por generaciones, por ideas tomadas de pasajes como (Is. 9:7), pero no pudieron conciliar las declaraciones de (Is. 53), donde El Mesías vendría a establecer un reino celestial en los corazones mediante su obra de redención (18:36). Aun vemos su confusión en Cristo mismo, al preguntar quién sería este que haría dicha señal, cuando Cristo claramente se estaba refiriendo así mismo, Dios por el martirio del hijo, aceptaría la obra y establecería el dominio sobre los corazones de los que respondieran con fe. La luz que era Cristo (8:12), estaba pronto a sellar la salvación, pero ellos podían disfrutar de esos últimos días para conocer más acerca de la verdad y vivirla (2 Co. 5:7).

  

A pesar de que, Cristo partiría, ellos no estarían solos, por el contrario, serian dotados con la gracia del Espíritu Santo, para que pudieran continuar compartiendo sobre la obra de aquel que aun habiendo consumado su obra hace tantos, años, continúa obrando en los corazones de todos aquellos que se acercan con fe (Mt. 7:7-8), aquellos que caminan por la fe, son comparados con los viajeros que anteriormente evitaban hacer viajes largos a oscuras donde no podían distinguir el camino y los peligros que este conllevaba. Así sería aquel que, que, caminando por fe, identifica cual es la voluntad de Dios para consigo. Y así, podemos ser luz del mundo (Mt. 5:14-16), el llamado a creer para ser luz, es la esencia del evangelio, lo primero que se necesita es la fe para buscar la salvación, luego la fe para seguir su dirección (14:21, Sal. 119:105). 


Hoy día, el llamado sigue siendo el mismo que se escuchó a los inicios del ministerio de Cristo, arrepentíos y convertíos para que, la sangre de Cristo se haga efectiva en su vida y reciba la regeneración, perdón y santificación que todos necesitamos para poder estar eternamente con Dios (He. 12:14), este llamado a vivir por fe, es necesario para poder vencer la influencia del pecado en nuestras vidas, es necesario para poder caminar en una comunión verdadera con El Padre, y necesaria para que identifiquemos los propósitos de Dios en nuestras vidas mientras caminamos con la mirada en lo celestial, aguardando nuestra morada eterna (Mt. 6:19-20, Col. 3:1-2). Vivir por fe, no se trata solamente de creer, no se trata solo de participar de ciertas actividades religiosas, se trata de caminar según la Palabra de Dios y su voluntad para con sus creaturas (Is. 43:7, 21). 


Como creyentes, cada día debemos vivir tomando la cruz de nuestras luchas y debilidades (Mt. 10:38), buscando continuamente el poder de Dios, utilizando los medios de gracia para que la dirección del Señor sea cada vez más clara en nuestras vidas y podamos vivir según las buenas obras que El diseño desde antes de la fundación del mundo (Ef. 2:10), El llamado que Dios nos hace es a reconocer su grandeza y nuestra pecaminosidad, es para que seamos conscientes de que, de Él, proceden todas las cosas que necesitamos y que, a través de Él, lograremos tener una seguridad eterna junto a su trono de gracia. Donde un día experimentaremos toda la plenitud de su grandeza (1 Co. 13:12), estaremos cara a cara con nuestro creador y salvador y no habrá memoria del dolor o las debilidades porque todo habrá sido sanado por su gracia y divino poder.  


Hermanos, nosotros hemos sido privilegiados a responder al evangelio, con fe. Por esta misma obra ahora podemos ser llamados hijos de Dios (1:12), y tenemos el compromiso de responder con fidelidad a este privilegio que se nos ha otorgado, Dios nos ha dado instrucciones para que seamos seguidores de sus pisadas (1 Jn. 2:6). No descuidemos este privilegiado llamado que constantemente está siendo atacado con los afanes de la vida, aquellos que hemos sido iluminados, debemos tener la prioridad de honrar a Dios sorbe todas las cosas. Amigo, no sé cuál sea la situación de tu corazón actual, pero puedo decirte que, Dios te ha hecho un maravilloso llamado en la persona de Cristo (1 Ti. 2:4), si responder con fe a su amor, experimentaras la satisfacción que has estado buscando toda la vida. Ven a Cristo hoy. Dios te bendiga.  


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Éxodo 23-25 


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