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El humilde rey y salvador en Israel 

El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna. Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho. Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos. Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal. Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él. (Jn. 12:12-19


Luego de la evidente religiosidad de los judíos, al día siguiente, ante el evento más significativo en las actividades judías, “la pascua” donde todos los residentes y extranjeros de Israel venían a ofrecer un sacrificio a Dios por sus pactos y libración para con Israel. Así que, todos los que venían traían un cordero o cabras, para ofrecerlo (Ex. 12:3-5). Cuando se piensa en esta imagen y lo que sucedió después, consideramos el hecho de que, todos aquellos que tomaron sus enramadas, para presentar a Jesús como bendito y enviado del Señor. Salvador (Sal. 118:25-26), y siendo esta la semana de la pasión, no nos queda más que admirarnos, que dentro de tantos animales que serían ofrecidos, el rey estaba en medio de ellos como el cordero perfecto que limpia el pecado del mundo como expreso Juan el bautista (1:29He. 9:26). En esta misma escena, por primera vez, como se había profetizado, a pesar de la falta de claridad de muchos, se le reconoce a Jesús como aquel rey que vino a derribar el dominio del pecado. 


Al igual que nosotros, no todo lo que sucedía era completamente claro para los discípulos, ellos comprendieron muchas cosas cuando El Espíritu Santo se las revelo y reflexionar sobre los acontecimientos a la luz de las escrituras, tal como Cristo les dijo que pasaría (16:13). Los locales y los que residían en el exterior, estaban atónitos de las señales que se hablaban de Cristo, ellos cada año aguardaban que El Mesías llegara y aun sin una plena convicción respondieron positivamente a lo que se escuchaba de Él, especial mente el milagro que hizo con lázaro, Dios había establecido un poder especial en Cristo, para manifestar sus milagros, los judíos conocían lo que debía hacer el Mesías, los lideres por igual, pero rechazaron a su rey, perdiendo la oportunidad de su anhelada redención, frustrados por sus dogmas, se admiraban de Él y la respuesta que ellos no podían producir en las personas (Mt. 15:14).  


A pesar de que muchas personas se han quedado rezagadas en sus conclusiones y razonamientos que solo los alejan de Dios, el mundo debe seriamente a replantear las preguntas de sus cuestionamientos, antes de seguir cuestionando la manifestación y obra de Cristo, un hecho ineludible, ha de comenzar a preguntarse, ¿porque fue que El vino?, antes de seguir cuestionando las maravillosas expresiones de poder, ha de preguntarse ¿Por qué pudo hacer todo aquello que hizo?, antes de cuestionar su linaje, preguntarse ¿Qué implica que Él sea El rey?, etc. Dios ha manifestado sus maravillas, ahora nuestras actitudes hacia Él, definirían si avanzamos al conocimiento de Dios o quedamos atrapados por el pecado (1 P. 2:6), aun los mismos enemigos de la cruz han tenido que enfrentar la realidad del pecado, la muerte y la influencia de Jesús, es momento de que comencemos a responder seriamente a este hecho.   


Jesús fue reconocido como rey, no solamente por el pueblo sino por los mismos judíos, a pesar de que, muchos de los que gritaron Hosanna “Sálvanos” luego gritaron crucifíquenlo (12:13, 19:15), esto no afecto en ninguna manera ni sus propósitos, ni su obra redentora, la respuesta de cada persona sin embargo, definirá su destino eterno (3:15-18), esto hace necesario que pensemos intencionalmente, en si dejaremos que el pecado reine sobre nosotros (8:34) o reconoceremos el poder y la obra de Dios a nuestro favor para salvación (Hch. 3:19). Aún hay tiempo, podremos alcanzar libertad de nuestras ataduras, si realmente reconocemos que Dios ha trazado un camino directo a su presencia y este, más que religión es Cristo, el rey que viene a establecer una relación personal con aquellos que se arrepienten y desean disfrutar su gloria. 


Hermanaos, nosotros hemos sido favorecidos por la fe, para reconocer al enviado de Dios (Ef. 2:9). Ahora somos conscientes de que Cristo es el salvador, pero debemos también incluirlo en nuestro diario vivir, para que el reine sobre nuestra voluntad, nuestras actitudes, prioridades y diario vivir, mostrando así que somos sus discípulos (13:35). El amor a Dios no se trata solo de conocimiento, sino de acciones que evidencien que hemos tenido un encuentro genuino con El Señor. Amigo, hasta este punto de tu vida, solo tú sabes cual ha sido la manera en que has considerado a Cristo, pero quiero recordarte que nada es más importante en la vida, que entender su posición como rey y la libertad que te ofrece si vienes a El arrepentido y con fe (8:32), El Mesías, mientras vivamos es para todos, no desprecies su amor. Dios te bendiga.  


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Éxodo 14-16 


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