No hay argumentos sociales sostenibles contra Jesús

No hay argumentos sociales sostenibles contra Jesús

 

Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora. (Jn. 8:17-20)

 

Jesús no solamente da argumentos sólidos sobre su veracidad, juicio y procedencia, sino que, añade la realidad de su testimonio expresando que cumple correctamente con el sistema legal que ellos habían recibido sobre los testigos, solo que su gran testigo, estaba siendo rechazado en el corazón de ellos Ya Dios había confirmado su aprobación del hijo (Mt. 3:16-17; 19:5). Aparte de esto, lo ha respaldado mediante todos los milagros que ha venido mostrando hasta este punto, pero ellos le cuestionan y ¿Le preguntan dónde está tu Padre? Se cree que lo hacen pensando en la muerte de José, que para esta fecha se presupone había muerto o que simplemente intentaban tocar el punto de que fue ilegitimo como harían más adelante (Vv. 41), Jesús les responde que, no conocen su Padre por esta razón no le conocen a Él.

Es interesante que estos lideres religiosos pensando que estaban tan bien delante de Dios, siendo completamente lo opuesto (Mt. 15:8-9),

 

 siguen intentado desmeritar su obra, ellos no podían creer las obras que hacía, y mucho menos aceptar, habían inventado todo tipo de preguntas y pruebas, hasta que finalmente desean desmeritarlo forzando a que defina si se ve sí mismo como hijo de Dios en términos especiales, algo que ningún hombre podría, hacer, ignorado que Cristo no era un hombre ordinario. Jesús simplemente continua su misión destruyendo sus argumentos, y satisfaciendo solo aquello que entiende que debe hacer, sin hacer algo más. Todo esto se hizo en medio de un contexto religioso y delante de muchas personas que terminaban siendo divididas entre aquellos que creían, y otros que solo se limitarían a levantar argumentos y excusas para no reconocer su deidad.

 

La historia está cargada desde los primeros siglos de diferentes planteamientos que se levantan acerca de la persona de Jesús, algunos han intentado desmentir su humanidad, con la cual cargo nuestros pecados y destruyo el poder de la carne en su vida y finalmente en la cruz, Pablo señalo (Ef. 2:15), otros han tratado de negar su deidad y divinidad, El mismo expreso (10:30), otros lo han visto solo como una buena influencia o solo buen hombre. Tal como identifico aquel centurión luego de ver todas las injusticias que Jesús había pasado y pedir a favor de quienes lo entregaron (Lc. 23:47), las opiniones van desde lo más absurdo a lo herético, otras filosofías se han levantado en la historia, pero ninguno ha podido hacer frente al glorioso nombre de Jesús de Nazaret, rey de reyes y Señor de Señores, se han planteado hipótesis y argumentos de todo tipo, pero el nombre de Cristo sigue brillando y manifestando su poder a favor de los que creen (Ef. 3:20-21).

 

En estos últimos días las sociedades y muchas llamadas iglesias han intentado socavar el nombre de Cristo, pero su nombre sigue siendo inigualable, Jesús fue la respuesta esperada por generaciones para para liberar el corazón de los oprimidos y llevarlos a Dios, Él es el principio de una nueva creación, cumplió todo lo que estaba escrito de El en la ley y los profetas (Lc. 24:44); Él es nuestro salvador, nuestro guía, seguridad y esperanza de gloria. A pesar de todo lo que puedan levantarse contra el conocimiento de Dios, en nuestro alrededor o intente levantarse en nuestros propios corazones, recordemos que dos mil años han pasado y todo tipo de ataques han sido levantados contra El, pero no ha habido ni habrá otro nombre debajo del cielo tan glorioso y victorioso como El de nuestro Redentor, en quien encontramos vida nueva (Jn. 14:6, Hch. 4:12).

Hermanos, tenemos una gloriosa seguridad de que andamos en la verdad, tenemos el testimonio de la Palabra (Jn. 5:39), tenemos la prueba de la obra de Dios en nuestros corazones (2 Co. 5:17), tenemos la dirección e iluminación del Espíritu (Ro. 8:16), pero igualmente, vemos como la historia ha intentado distorsionar su obra, pero El, nuestro salvador sigue brillando, tal como debe permanecer nuestra fe, ante las artimañas del maligno. Nada puede socavar la grandeza y la gloria del nombre de Jesús. 

 

Amigo, ya para estas alturas debes decidir si deseas seguir luchando contra la vida y obra de Cristo, ya has probado la ciencia, las religiones, la vida de pecado y todo tipo de razonamientos sociales, pero aun sigues sintiendo la necesidad de postrarte ante la verdad, bueno, ya esa verdad se humano y hoy te da la oportunidad de reconocerle como tu salvador (2 Co. 10:5), deja que tome el control de tu vida. Dios te bendiga.

 

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