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La prueba de quienes verdaderamente aman a Dios


Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce. (Jn. 6:66-71)


Luego de toda la conmoción y los falsos creyentes sentir la evidente acusación de Cristo, muchos de aquellos que le seguían volvieron atrás, sus corazones fueron evidenciados, sus pecados salieron a la luz, su incredulidad había sido expuesta. Quien ama a Dios responde fielmente a su Palabra. Y es aquí que Jesús prueba el corazón de los discípulos restantes al preguntarles si deseaban volver atrás junto con ellos, A diferencia de los demás, ellos habían sido llamados por Dios y reconocían sus pecados (1:35-51), Así que Pedro como líder eleva el sentir de todos “exceptuando Judas” Solo tú tienes palabras de vida. Pedro no solo está diciendo que Jesús es El Señor, y enviado prometido de Dios (Is. 25:9) también, está reconociendo que ama las palabras que salen de su boca, aunque estas lo confronten (2 Ti. 3:16ª).


Ante la declaración de los que se quedan, Jesús afirma que, ciertamente esta es una obra de Dios, quien pone el querer como el hacer (Fil. 2:13), sin embargo, no quiere que sus palabras se tomen a la ligera y que judas se sienta justificado por lo que señala, que uno no era su hijo sino un incrédulo impulsado por satanás (8:44), un infiltrado que sin importar lo que viera o experimentará guardaría las apariencias hasta el final, por el cual, Cristo sería entregado, pero aquel experimentaría todas las consecuencias de su maldad (Mt. 26:24). Dios había escogido a estos hombres para cumplir su voluntad como base y fundamento para su iglesia (Ef. 2:20). Sin embargo, el contraste sigue bastante marcado, aquel que realmente ama a Dios, tiene un gran aprecio y anhelo ferviente de recibir la dirección de Dios (Sal. 42:1-2), no así aquellos que en su falsedad (Ro. 2:5).


El creyente es uno que ha comprendido de manera espiritual que la voluntad de Dios es beneficiosa en diferentes niveles (Ro 12:2), ha reconocido que todo lo bueno procede de Dios (Stgo. 1:17) y que debe tener un fuerte compromiso con su dirección si desea ser transformado a su imagen y semejanza (Pr. 3:5-6). Esta es la realidad de aquellos que, han dispuesto el señorío de sus vidas en la persona de Cristo. Jesús expreso que esta es la marca característica de aquellos que le aman (Jn. .14:15). Esta obediencia se evidenciará en frutos en el carácter de la persona, quien ira alcanzando la imagen de su Señor, se manifestará en la familia, que tendrá un compromiso con obedecer las escrituras, se manifestará en tu servicio a Dios, tu trabajo, tus hobbies, etc. porque afectará siempre todo tu ser.


Lo opuesto a esto, es la vida de aquellos religiosos que se han conformado con cumplir ciertas normas que consideran convenientes, aquellos que, saben que deben hacer ajustes en sus vidas, pero se conforman con una apariencia de piedad, aunque estén acumulando ira para el día de la ira, y cavando el pozo de su propia destrucción (Mt. 15:14). Aquellos que no aman a Dios, siempre están aprendiendo los primeros rudimentos de la fe, nunca se preparan para avanzar por más, y nunca pueden desarrollar una fe fuerte y en ocasiones nunca desarrollan la fe (He. 5:12-14), porque su corazón no es recto para con Dios. Hemos de cuidarnos seriamente como creyentes, de pensar que es suficiente cumplir ciertas normas y hacer ciertos programas, y no depender completamente de la dirección de Dios.


Hermanos, Salomón hace una maravillosa advertencia, Pr. 23:7a tal es s pensamiento en su corazón, tal es el… Aunque esta declaración la hace para identificar a los malvados, no podemos olvidar que, de la abundancia del corazón habla la boca (Lc. 6:45), esto significa que lo que somos y expresamos en relación con las cosas santas, evidenciaran si realmente estamos comprometidos con Dios, esto no habla solo de asistencia y actividades externas, sino del compromiso con los medios de gracia y la obediencia a Dios. Amigo, si aun estas en esta etapa donde, sigues escuchando, pero sin dar el paso de fe, aun sigues reteniendo aquello que tú sabes en tu corazón es el llamado de Dios, te animamos en el nombre del Señor, ven a Cristo (2 Co. 5:20), recuerda que la respuesta que das a la Palabra de Dios, evidencia, la realidad de tu corazón delante de Él, no pierdas la vida, atrasando su necesidad de estar a cuentas, amar a Dios es más que deseos, son acciones dirijas a honrarle. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Gálatas 4-6

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