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Cristo extrémese el corazón de sus seguidores

 

Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (Jn. 6:60-65)

 

Jesús ha confrontado los cimientos más profundos de los fariseos y los discípulos en una gran parte, también sentían el mismo asombro e inquietud por sus palabras, al igual que la de aquellos hombres religiosos, puesto que, ellos mismos habían crecido recibiendo sus enseñanzas, no porque no pudieran comprenderlas, sino, porque les era muy difícil de aceptarlas. Por lo que, estos seguidores, no eran verdaderos creyentes (Jn. 8:47a). Algo normal, porque sabemos que a Cristo le seguían grandes cantidades de personas (Mt. 8:1). Estos llamados discípulos, se maravillaron por los milagros y las obras de Cristo, siempre que fueran en pos de sus intereses, pero ahora, están calculando el alto costo de seguirle y como pudieran ser visto por la sociedad si seguían a quien hace semejantes declaraciones.

 

Jesús identifica sus luchas lo cual está ligado a su carencia espiritual, dentro de la murmuración antes señalada Vv. 41, y su énfasis en su carne y sangre, no solo apuntaba aquellos que se atrevieron hacer la pregunta, sino aquellos que pensaron que realmente le seguían, pero no era así. Cristo no andaba buscando una multitud, estaba retando a los corazones a dar cabida verdadera a Dios (Jn. 10:10b). Él les señala que la única manera en que ellos pudieran tener una vida abundante no es cuando sacien sus necesidades materiales, sino, cuando sean saciados del verdadero pan que descendió del cielo para saciar el alma, dejando que su poder se manifieste en nuestras vidas (Jn. 3:30; Ga. 2:20). Algo que les dice claramente que sabe no es una realidad en todos ellos, incluyendo judas, quien, a pesar de permanecer después de estas palabras, le traicionaría.

 

La palabra estremecer evoca la idea de remover fuertemente algo, existen momentos, personas y lugares que hacen saltar de alegría nuestras emociones, pero nada de esto puede ser comparado con la poderosa y penetrante palabra de Dios (He. 4:12). Sin embargo, esta obra puede ser tanto positiva como negativa, podemos dar lugar a las verdades de Dios, o simplemente manifestar que nuestro compromiso no es con el sino con nuestros propios intereses, haciendo que la búsqueda o adoración ofrecida por este tipo de corazones sea en vano (Mt. 15:8-9), de esta manera las palabras de Dios han se señalar quienes están en esta condición y quienes son los adoradores verdaderos en espíritu y verdad (Jn. 4:23-24).

 

Las palabras de Jesús estremecen porque van más allá de los decibeles que nuestros oídos pueden recibir, penetran el corazón, disciernen intenciones y revelan el verdadero carácter de aquellos que le buscan. De esta manera el hombre puede ser perfeccionado si su interés en Dios es verdadero (2 Ti. 3:16-17). Todo esto, por supuesto será propiciado en el corazón por la obra de la gracia. La única que nos habilita para comprender nuestra condición y anhelar ser conformado a su imagen para lo cual necesitamos responder positivamente a sus Palabras (Ef. 4:22-24). Ser un seguidor no es simplemente visitar la iglesia y hacer algunos actos religiosos, los seguidores se evidencian por los frutos, el crecimiento y la perfección que van mostrando en su carácter y prioridades.

 

Hermanos, estas palabras deberían ser tanto de aliento como de reflexión para nosotros, no hay nada en nuestras vidas que podamos hacer que pueda tomar por sorpresa a nuestro salvador, y todo aquello que hagamos hoy tendrá consecuencia mañana y en la eternidad (Ga. 6:7), por tanto, alégrate, si hay cosas que deben ser corregidas hoy, pero tiembla si al escuchar su voz, solo hay rechazo y auto justificación en su falta de obediencia. Para que no seas de esos que le siguen, pero son reprobados (Mt. 7:22-23). Amigo, cuando la Biblia habla y llega a tu vida, la intención es evidenciar las luchas y realidades de tu corazón, la respuesta que tengas haca sus palabras, evidenciarán si realmente deseas a Dios y su salvación o solo te estas escudando en vivir la vida de desobediencia (3:18-19). Tú puedes experimentar el poder de Dios, calando en tus pensamientos al evidenciar las luchas que experimentas, no te resistas más, y permite que la Palabra te ilumine y aplique sus abundantes beneficios espirituales (Sal. 19:7-9; Lc. 11:28), acepta a Jesús. Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Gálatas 1-3

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