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Jesús explica como el hombre puede ser saciado por Dios


Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. Estas cosas, dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaúm. (Jn. 6:52-59)


Los judíos cegados por su incredulidad dejan de murmurar y ahora caen en las contiendas porque no logran comprender las palabras de Jesús, Él ha explicado que entregaría su cuerpo Vv. 51, pero ellos no lo comprenden. Piensan en lo abominable que era el canibalismo. La iglesia universal romana abraza el mismo pensamiento pensando que, el pan y el vino son transustanciados al presentarlos y comen la carne y beben la sangre de Jesús. Pero estas ideas caen por su propio peso, ya que, al Jesús hablar de la salvación la cual sabemos que no es por obras (Ef. 2:8-9), la practica generaría una acción para obtener vida eterna, además, cuando fuera instituida la cena seria para personas ya salvas, donde los no creyentes no pudieran participar (Jn. 13:21-27).


Jesús no solo se queda en la carne, “no cuerpo” sino que, agrega que deberían beber su sangre, esta metáfora la usa Jesús para que ellos entiendan que no se va retractar de las declaraciones inefables que ha hecho, y aunque se ofendieran, Él estaba explicando la única manera en que el hombre, pudiera vivir de manera plena en comunión con su creador, a la vez de la sangre del nuevo pacto (Mr. 14:24), al participar de esta sangre, habría una permanencia eterna con El hijo. Pero el lenguaje que usa El Señor aquí nos presenta su oferta, y muestra la necesidad que tenemos de aceptar y comprometernos con su mensaje y obra. Así pudieran vivir con seguridad de salvación a la espera de la gloriosa resurrección luego de partir de este mundo (1 Tes. 3:13-14). A diferencia de sus antepasados, a quienes apelaban por el milagro del maná, que no podía ser comparado con su obra, Solo Cristo es el fundamento seguro (1 Co. 3:11)


Si de algo podemos estar seguros en la actualidad, es, de la gran hambre espiritual que el hombre padece el día de hoy, esta necesidad está tratando de ser satisfecha por ideologías, materialismo, libertinaje, etc. Todo esto es una respuesta al diseño original, puesto que Dios nos ha creado para que tengamos una relación con El (Gn. 1:26, Ec. 3:11), y nada más que El, podrá satisfacer esa realidad en nuestro ser. A pesar de esta realidad, el hombre persigue satisfacerse su hambre en las cosas materiales antes que en la abundancia que Dios le ofrece en Cristo, por eso, a pesar de negar su necesidad, pensando que eso sería la solución, se encuentra sumergido más y más en el hambre espiritual y la insatisfacción de su ser.


Jesús se humano para traernos las buenas nuevas de salvación (Mt. 4:17), El vino a restaurar la capacidad perdida del hombre de poder participar del reino de Dios. Cuando el hombre comprende su pecado y la necesidad que tiene de la redención, encuentra en la persona de Jesús la única obra consistente que perdona, salva y asegura una verdadera eternidad con nuestro creador y por la salvación Padre (1:12). Dios le ha concedido este derecho a Cristo (5:26). Se hace por tanto necesario que, entendamos que El, es el único camino al Padre (14:6) y como ese único camino, ha trazado las pautas para dar seguridad a todos aquellos que se acercan a El por fe (Vv. 39). Si realmente deseas tener una comunión con verdadera con Dios, necesitas aferrarte al hijo de Dios y vivir por fe (2 Co. 5:7).


Hermanos, en un mundo de tanta relatividad, donde las ideologías y religiones imperan, donde lo bueno es malo y viceversa, según la apreciación de las personas, en una sociedad tan confusa y trivial, podemos tener seguridad si has puesto tu fe en Cristo, de que somos hijos de Dios y que su Santo Espíritu mora en nosotros (Ro. 8:16; Ef. 1:13). Lo que continua es la vida de compromiso y santidad que respalde la salvación que hemos recibido (Mt. 7:20). Amigo, entiendo que sea difícil entre tantas religiones identificar cual es la verdadera, es la intención de satanás hacerte pensar que no hay manera de llegar a esa conclusión, pero solo son mentiras (Jn. 8:44), lo que realmente necesitas es mirar a la cruz. Es comer del pan espiritual que Jesús conquisto en la cruz para que todos los hambrientos de la presencia de Dios y cargados con sus pecados sean liberados y saciados (6:48). Hoy puedes ser salvado si invocas el nombre de Dios, si le llamas e imploras por perdón mientras te apartas del pecado (Stgo. 4:8). Dios te bendiga


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: 2 Corintios 10-13

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