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La incredulidad manifestada en los medio hermanos de Cristo


Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en Él. (Jn. 7:1-5)


Luego de unos meses. Juan resalta que Jesús había evitado participar del ministerio en Judea porque los lideres religiosos procuraban matarle, ahora, esto no muestra cobardía en Cristo, sino que, entendía que aún no había llegado su hora. Mientras compartida e instruía a los discípulos en ese tiempo y les advirtió sobre como el tiempo se acercaba (Mt. 16:13-27), Pero tomo tiempo de mostrarle primero su gloria alguno de ellos (Mt. 17:1-8). Esto hizo que Jesús no deseara ministrar abiertamente, para sorpresa nuestra, puesto que Jesús nunca peco (1 P. 2:22), nos sorprende un poco la actitud de los medio hermanos y hermanas de Jesús ya mencionados por Juan (2:12) y otras secciones (Mt. 13:55-56) estos similar a como le sucedió a José, tenían una actitud hostil hacia El (Gn. 37:1-15),


Como esta era una de las actividades a las que no se podía faltar (Dt. 16:16), ellos buscan un punto de apoyo a su incredulidad la cual Juan resalta dos veces en esta sección. Y no entendiendo su propósito, le incitan a salir y mostrarse como el salvador del mundo y hacer extender su fama. Ciertamente ellos entenderían su error después de la resurrección (Hch. 1:14), no evito que tuvieran cubiertos de incredulidad y celos de Jesús. Ellos en tono de burla, le dicen que se manifieste al mundo, para que conocieran su mensaje, actuando como aquellos de la multiplicación pudiera incluso tener el deseo de ver cambios políticos o pruebas que hicieran a sus ojos indudable que a pesar de crecer con El, era El Mesías. Aparentemente Jesús se cuidó de hacer milagros ante ellos, pero no perdió su compromiso con la vida de testimonio santo delante de Dios y de su familia.


Ante esta gran incredulidad nos queda preguntarnos, ¿Por qué tanta incredulidad a uno qué? Tal vez no hizo milagros para ellos, pero si vivió una vida de ejemplo y que era agraciada delante de todos (Lc. 2:52), ellos, sin embargo, no lograron ver con claridad esta vida diferente y piedad, en su vida habían escuchado de su procedencia divina, sobre lo sobrenatural de su nacimiento, etc, Pero simplemente ellos, no podían creer hasta que lo vieran con sus propios ojos. Esta actitud se parece mucho a los escépticos “ver para creer” pero también puede hacer caer a muchos cristianos verdaderos que olvidan que, andamos por fe y no por vista (2 Co. 5:7), podemos olvidar el milagro de la salvación, sus favores pasados, solo cuando las cosas no van como deseamos, pero recordemos que los planes de Dios son diferentes a los nuestros (Is. 55:8-9), Dios no tiene que comprobarnos su existencia, pero, si con la obra de su Espíritu, los medios de gracia y amor, no es suficiente, posiblemente este pasando por un periodo de incredulidad.


Por otro lado, pudiera haber personas en nuestras vidas que, continuamente estén pidiendo pruebas sobre la fe que profesamos en Cristo, en este caso, algo anda muy mal en nosotros, porque ya Cristo entrego su vida y mayormente, vivimos en una sociedad que no nos priva de predicar y mostrar a Cristo, no tener un fuerte compromiso con este mandamiento (Mt. 28:18-20), también puede traducirse en incredulidad. Cuando Dios no hace aquellas cosas que deseamos, la clave es comprender que, su voluntad supera por mucho a nuestros deseos que continuamente fluctúan (Je. 17:9), si estamos procurando depender más de las experiencias que de la gracia de Dios, estamos encaminándonos a un gran problema. Ya que no aplicamos el principio de andar en fe, y pudiéramos estar desarrollando un corazón incrédulo o sensacionalista.


Hermanos, dentro de todos estos llamados al servicio, cuidarnos de la incredulidad, etc. Algo que debemos procurar siempre es evitar en el sensacionalismo religioso que está muy de moda hoy día, las personas quieren relacionar todo tipo de cosas con la manifestación del Espíritu y si usted no piensa como ellos, o no pueden sostenerlo en las escrituras, se muestran enojados, si Dios no hiciera nada más por nosotros a partir de hoy, ya ha hecho mucho más de lo que merecíamos (Sal. 103:10-12). Centra tu vida en vivir para su gloria, no estar demandando más señales que las que en su misericordia ya nos ha mostrado, y pidiéndole la sabiduría y discernimiento para ver las maravillas en las que a veces no somos conscientes que pasan en nuestro alrededor (Stgo. 1:5), Amigo, vemos un contraste entre la incredulidad de los medio hermanos de Cristo antes y después de su resurrección, (Hch. 1:14), mientras lees estas palabras, ya aquel glorioso evento histórico también sucedió, que estas esperando para dar ese paso de fe, que ya ha sido confirmado en la resurrección y victoria de Cristo como se había señalado (1 Co. 15:2-4), te animamos hoy, a responder con fe al amor y glorioso nombre de Cristo. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Efesios 1-3


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