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Jesús enseña y evidencia quien ama al Padre

 

Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. (Jn. 7:14-18)

 

Que Jesús llegara a mediados de la fiesta Vv. 14, no solo apunta su determinación de hacer la voluntad de Dios, sino, el compromiso de compartir las enseñanzas de su Padre. Ellos se admiran de que tuviera tal manejo de las escrituras por que a diferencia de Pablo que fue instruido a los pies de Gamaliel (Hch. 22:3), Jesús, no tenía tales referencias, ellos se admiraban del manejo e interpretación que mostraba en la Palabra de Dios, aun los alguaciles que fueron enviados arrestarlo, quedaron cautivados por sus enseñanzas. Algo muy importante aquí además, es que, a pesar de estar frente a los enemigos de la cruz, El, tenía un gran compromiso con enseñar las verdades de su Padre. A pesar de que muchos de ellos, menospreciaban sus enseñanzas porque no estaba afiliado algún pensador prominente.

 

Jesús identifica nuevamente sus dudas y les dice prácticamente, aunque no tengo una base teológica a sus ojos, mis enseñanzas no provienen de mis opiniones, sino que son las claras expresiones de Dios para con el hombre, y Dios le había comisionado a compartirlo con ellos (12:49-50), como ha enseñado reiterativamente Ej (6:38-39). Jesús no intenta presentar credenciales, sino llevarlos a mirar a Dios, y pensar en que produce realmente el conocimiento de Dios, aquellos que realmente estuvieran interesados en obedecer a Dios, verían que sus palabras no son inventadas, sino que, señalan la voluntad de Dios para sus hijos. tal como algunos vieron cuando termino de compartir el sermón del monte (Mt. 7:29). Además de que, no se promocionaba como los fariseos, sino que les guiaba amar a Dios, tal es el corazón, de aquellos que identifican la Palabra y desean ponerla por obra (Lc. 11:28).

 

El compromiso que Jesús mostro con predicar la Palabra fue total, tal como Pablo animo a Timoteo habiéndolo aprendido de Cristo (2 Ti. 4:2). Esto ha de ayudarnos a identificar cual es el lugar que debe tener la predicación en nuestras vidas, y cual el compromiso que deberíamos tener ante el privilegio de llevar a cabo la gran comisión (Mt. 28:18-20). Hoy día más que nunca, a pesar de las grandes facilidades con las que contamos, existe irónicamente un gran desconocimiento de Dios, existen aquellos que piensan que Dios es, solo lo que ellos piensen, existen otros que, por tener ciertos conocimientos teológicos “que no validan con una vida de piedad” sienten que eso es suficiente, están las grandes herejías que se han levantado en pos de la subjetividad y la libertad de expresión, etc. Una gran cantidad de males que demanda un alto compromiso con la enseñanza, mismo que solo lograremos si seguimos el ejemplo de Jesús en medio de tantas filosofías para no ser engañados (Col. 2:8).

 

El compromiso con la enseñanza que debemos modelar, debe ir más allá de nuestra zona de confort, debe ir más allá, del reposo en nuestras capacidades, debe ir más allá de nuestro carácter o nuestros temores, si queremos lograr predicar la palabra de Dios y enseñar a otros sobre la verdad, tenemos que experimentar su poder y enseñara por medio de la llenura del Espíritu Santo, quien nos guía a la verdad (Mt. 10:19; 16:13ª). Ciertamente El Espíritu guio a Cristo, pero su vida de ejemplo tuvo un factor importantísimo, en medio de una generación que procuraba en que acusarle con tal de buscar la manera de desviar la atención de las personas de su compromiso, no solo fue la oratoria lo que admiro a las personas, fue, su vida comprometida con lo que enseñaba, dando prioridad a lo que debería tenerla (Mt. 22:21-22).

 

Hermanos, el compromiso que debemos tener con las escrituras se hace cada vez más evidente en nuestra sociedad libertina, es necesario que tomemos las riendas como lo han hecho los diferentes siervos a lo largo de la historia y prediquemos el evangelio de Jesucristo, que llevemos al hombre a Dios siendo luz y ejemplo (Mt. 5:16, Fil. 2:15). No olvidemos que de las personas que mueren diariamente alrededor del mundo, pudiéramos hacer una diferencia llevándolos a Dios. Amigo, Ciertamente puedes haber escuchado mucho acerca de Dios, pudiera ser que, hayas seguido incluso ciertos rituales religiosos, pero aquella persona que está en una búsqueda sincera de Dios, va a responder a las enseñanzas de Jesús para su vida (Jn. 8:47ª), si realmente deseas caminar con Dios, entrega hoy a Cristo tu vida, solo El es el camino establecido por Dios para verle (Jn. 14:6). Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Colosenses 1-4

 

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