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Dios busca a sus hijos


Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. Y le era necesario pasar por Samaria. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. (Jn. 4:1-8)


Cuando Jesús inicio su ministerio, a pesar de la oposición de los seguidores de Juan el Bautista del capítulo anterior, la aceptación del pueblo se hacía cada vez más evidente a favor suyo, los judíos quienes siempre estaban pendientes de las actividades religiosas (Jn. 2:18; Lc. 11:54), pudieran ser un problema, por lo que Cristo, decide salir de la ciudad, pues como en otros escenarios había expresado, aun no era el momento para una confrontación (Jn. 7:6), en vez de eso el Vv. 4 señala que tenía previamente programado un encuentro del que sus anfitriones no tenían la menor idea, Samaria era un lugar peculiar, pues, aun representando una ruta más cercana entre Jerusalén y galilea, era ferozmente evitada por los judíos “quienes históricamente tenían serio desagrado por los samaritanos, por razones de abandonar el pacto mezclándose con otras naciones y mesclando sus creencias (2 R. 17:24-28)” Jesús llega a la ciudad, y se sienta en este pozo al medio día, donde previamente sabe vendrá la mujer que necesitaba dirección para su alma y sería un instrumento de bendición para toda su ciudad Vv. 42.

Este acontecimiento nos recuerda que ciertamente todos nosotros nos hemos apartado de Dios e ido en pos de nuestros pecados (Is. 53:6), en esta condición de pecado y rodeados de una vida que no agrada al Señor, Él se dispone a salir a nuestro encuentro. A pesar de los señalamientos sociales, a pesar de nuestras debilidades, Dios siempre se acerca a nosotros en esos momentos de necesidad, especialmente cuando sufrimos las consecuencias del pecado, tal como paso en el huerto (Gn. 3:8-9), hablando sobre la obra de la cruz dice Pablo que Dios nos mostró su amor aun viviendo en el pecado (Ro. 5:8), esta es la razón por la que Jesucristo se manifestó en la tierra, para buscar a las ovejas perdidas (Lc. 19:10). 


Dios quiere tanto salvarnos, como que el hombre pueda experimentar una vida en una plena relación con El Vv. 23 y seamos un instrumento en sus manos Vv. 39. Dios organiza las cosas en nuestras vidas, de tal manera que, a pesar del lugar donde nos encontremos, a pesar de las cargas que el pecado añada al caminar de la persona, pueda el hombre encontrar descanso en Cristo (Mt. 11:28-30).


Hermanos, Dios nos ha buscado y apartado según su voluntad para que cumplamos sus propósitos en nuestras vidas (Ef. 1:4-5, 2:10), esto nos recuerda que, no ganamos los méritos para ser salvados (Ef. 2:5), y, por ende, no podremos perderlo (Jn. 10:28), ni pensar que habrá momentos donde Dios nos dejara solos (Mt. 28:20). Dios nos ha salvado y nos guara hasta su venida. Amigo, posiblemente aun no tengas esta seguridad en Cristo, aún estas utilizando tus propios medios para buscar a Dios, en vez, de rendirte ante su llamado, y hoy te invito aceptar el llamado y búsqueda de Dios para ti, en la persona de Cristo (Mr. 16:16). Dios de bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Lucas 19-21

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