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Cristo: El decreto establecido por Dios, para la adopción.

 

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Jn. 1:9-14)

 

La gracia y amor incomparable de Jesús hacen, que Juan se refiera a Él, como la verdadera luz que alumbra “dando vida” a los hombres. Lamentablemente algunas personas del primer siglo decidieron que no aceptarían su misericordia y bondad, arraigados en su religiosidad, su moral y/o pecaminosidad, estas y otras condiciones les hicieron olvidar que, solamente aquellos que le recibieran y sometieran a Él, obtendrían por designio de Dios, el derecho de ser llamados sus hijos Vv. 12. La salvación está ligada al amor que Dios manifiesta en hombres pecadores, quienes, al ver la gloria y decreto soberano junto a la obra de Cristo, reconocen su necesidad de salvación (Jn. 3:21), haciéndose irresistible para ellos y son engendrados por Dios mismo (Jn. 6:37), no por mera voluntad humana (Ef. 2:8-9).

 

Estamos en un momento histórico donde esta verdad se necesita reafirmar aún más, para que el hombre tenga comunión con Dios correctamente, debe ser a través de Cristo (Hch. 4:12). La religiosidad superficial, las buenas acciones, donaciones, ni ningún otro aspecto humano es suficiente sino solo Jesús. Cuando se piensa que, alguna de estas cosas es suficiente, de manera consciente o inconsciente, se piensa que, tienen el mismo valor que la expiación que Cristo represento para la humanidad triunfando en la cruz. Eso es incorrecto (Is. 64:6). No existen diversas formas de acercase a Dios y caminar por fe, solo si has respondido al evangelio tienes la seguridad de que eres hijos de Dios Vv. 12.

 

 Ciertamente todos somos creador por Dios, pero no todos somos sus hijos, “de lo contrario no tendría sentido el sacrificio de Cristo” Pero si lo tiene y es muy relevante para el hombre. Solo aquellos que, aceptando y cumpliendo lo que Dios establece aceptan por fe a Cristo y se rinden a su señorío, y tienen el derecho de llamarse hijos de Dios. No caigas preso de la subjetividad moral y religiosa que arropa al mundo el día de hoy, la Biblia, es la que define la manera en que el hombre debe caminar con Dios.

 

Hermanos, la vida nueva en Cristo, es obra de Dios en nosotros, Él nos ha salvado y tenemos seguridad porque estamos obedeciendo aquello que El mismo ha establecido. este mismo Dios obrará en nuestras vidas para responder con obediencia a su palabra (Fil. 2:13), así que, la obediencia. debe ser una constante en nuestro caminar diario, ante este privilegio de adopción, debemos tener un compromiso con su Palabra que lo rectifique. No se trata solo de actos religiosos, sino de una vida de compromiso, y confianza en su palabra (Mt. 7:20). Amigo, si aún no ha establecido una relación con Dios por Cristo, este es el momento de ir en arrepentimiento hacia Él (Hch. 3:19-20), solo así, Dios te promete que, tendrás el privilegio de ser contado entre sus hijos, y experimentar su amor, como lo ha establecido. Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Mateo 7-9

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