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Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. (Jn. 19:38-42).

 

Ante la aceptación absoluta y entrega de Cristo, Dios levanto dos discípulos que honrarían a Cristo ofreciendo un sepelio digno a su cuerpo, a pesar del poco tiempo antes de la fecha de las actividades (Lc. 23:54). Pero también la interacción de Jose es algo profético, porque, aunque Jesús decidió venir y vivir humildemente, había una profecía que establecía que con los ricos seria en su muerte (Is. 53:9). Algo significativo porque los romanos normalmente dejaban que los crucificados fueran echados en lugares de escombro para que las aves de rápida terminaran con el resto del cadáver. Pero Jose sería el medio que evitaría este destino honrando el cuerpo de Cristo, de Jose se nos dice que. Era rico (Mt. 27:57), miembro prominente del sanedrín (Mr. 15:43) no estuvo de acuerdo con la decisión de condenar a Jesús (Lc. 23:51). Conocido como bueno y justo (Lc. 23:50), Era discípulo de Jesús (Mt. 27:57). 

 

Tanto Jose como Nicodemo tomaron esta decisión impulsados por Dios, satanás pudo haber deseado que el cuerpo de Cristo fuera deshonrado, pero Dios no permitiría tal acontecimiento, luego de aceptar la entrega de Cristo. Ellos pudieron encomendar la tarea como personas influyentes, pero lo hicieron ellos mismos, prepararon el cuerpo y luego lo embalsamaron según la cultura. A pesar de haberlo hecho en lo oculto, requeriría valor solicitar el cuerpo de un condenado a Pilato, pero Dios añadió la gracia y guardo igualmente la vida de estos hombres. Ellos hacen este proceso de embalsamar, lo cual, pudiera aludir a que no estaban conscientes de que volvería a resucitar, se están despidiendo de Cristo, como lo haría cualquier pariente ante un ser querido, y están tratando de dar un último adiós, así que lo llevaron a un lugar sin utilizar propiedad de Jose para el enterrarlo (Mt. 27:60). Sería de entre la tierra, como había señalado (Mt. 12:40) que habría de eventualmente resucitar.  

 

Este tipo de honra debe llevarnos a pensar en la estima que había entre los seguidores por su maestro. La Biblia nos hace un llamado como creyentes a vivir para la gloria de Dios (Is. 43:7, 21), Esto es un sinónimo de honra, que evidenciara el amor que tenemos para con nuestro Dios (14:15). Nosotros hoy día conocemos el resto de la historia, Cristo no solo murió y fue sepultado, sino que, se levantó al tercer día, pero ¿Cómo está afectando este importantísimo hecho nuestro caminar diario?, ¿de qué manera nuestras vidas hoy día reflejan el compromiso de amor y entrega que tantos hombres y mujeres han modelado por generaciones enteras?, al pensar en estas cosas definitivamente quedamos convictos de nuestras faltas, pero, al igual que ellos y otros hombres en la historia, hemos de comprometernos como señalo el apóstol Pablo, ya que Cristo a muerto por nosotros dándonos la salvación, ahora debemos vivir para El (Ga. 2:20b).  

 

Hermanos, cada uno de nosotros hemos recibido al mismo un llamado de parte de Dios, en su eterna sabiduría Dios preparo una o varias obras que llevaríamos a cabo, teniendo el privilegio de ser parte de sus propósitos eternos (Ef. 2:10), la obediencia, la santidad, predicación, amor y una vida de fidelidad en general, es la que debe movernos cada día, tomemos el ejemplo de estos hombres, y vivamos para gloria del que vive y reina por los siglos de los siglos, desarrollemos el compromiso de convicción tomando nuestra cruz cada día y enfocándonos en lo eterno (Col. 3:1-2, Mt. 16:24). Amigo, así como el creyente, tiene un llamado a vivir para nuestro Dios, Él está deseando darte la salvación que necesitas para producir la abundancia material que te llevara a vivir de tal manera que, lo más importante sea la gloria de Dios en tu vida (Fil. 2:13). Hoy te animamos una vez más, a reconocer la razón por la cual Cristo se entregó, y aceptar ese amor por fe, para que tu vida y eternidad sean diferentes (2 Co. 5:17). Hoy ven a Cristo, para que, en su amor, encuentres el propósito de vida, que satisfacerá completamente tu alma. Dios te bendiga.  

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Números 24-26 

 

 

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