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Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada, Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían que era Jesús. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús (Jn. 21:1-3).


El postulado de esta publicación, pudiera decir algo como, tratando de vivir sin Dios, sin tener buenos resultados. Porque esto es exactamente lo que está pasando a estos discípulos, algún tiempo había pasado desde que, Jesús apareció por ultimas vez, ellos estaban en mar de Galilea, de donde les pidió que esperaran su manifestación (Mt. 28:10), pero Pedro, por alguna razón decidió que quería ir a pesar y abandono el lugar donde Dios le había dicho que esperara, no hay indicios de que, esta fuera una salida de regreso, más bien, es una ida de volver a la vida de pescador, puesto que, había pasado un tiempo y nada sucedía. Además de que, Cristo profetizo este evento (16:32). Los otros siete, no cuestionan a Pedro sobre si era sabio salir cuando se les había dicho que esperaran, porque siempre este aparecía liderando las listas de las personas, así que emprenden su viaje al trabajo antiguo.  


Al prepararse para continuar con su vida, esta como otras veces, durante toda la noche no habían pescado nada, pero Cristo aprovechara este incidente, para reafirmar la fe de ellos, y devolverles una vez más el propósito, mostrándoles que, como había enseñado (15:5) separados de Él, nada podrían hacer. Y su trabajo no era pescar, sino ir a predicar el evangelio a otros hombres (Mt. 4:19). Ellos no deberían retomar las redes que habían dejado para seguirle (Lc. 9:23). Ahora Cristo se revelaría voluntariamente, pues no era conocido por las personas (20:14), sino que se daba a conocer, y lo hace para devolverles el propósito a su vida, que, momentáneamente habían perdido, es una manera de entender que, si intentaban otra cosa, que no sea lo que Dios les había encomendado, entonces no tendrían éxito, pero Solo El Espíritu Santo sabe, lo que pensaron ellos aquella larga y estéril noche.  


Hoy día, una gran cantidad de creyentes pueden identificarse con la actitud impulsiva y descuidad de Pedro, cuando se trata de esperar en Dios, tenemos la tendencia a desesperar si sentimos que Dios se está demorando en hacer algo que deseamos o darnos alguna dirección, cuando lo único que deberíamos hacer es ser pacientes esperando su tiempo y voluntad (Sal 40:1), La falta de Dios “que haría un gran contraste a este día con el del pentecostés”, había evidente el sentir de desorientación que estaban experimentando. Este es el mismo factor que nos afecta negativamente. La falta de comunión, hacen que, sintamos a Dios distante en sus propósitos para con nosotros, en este momento empezamos a poner la mirada en lo terrenal, a preocuparnos por el mañana, ignorando que mientras le busquemos a Él, lo demás será añadido (Mt. 6:33), aquí olvidamos el consejo del salmista (Sal. 27:14), aliéntate y espera en Dios. A diferencia de aquellos días, El Señor permanece junto a nosotros continuamente (Mt. 28:20), pero podemos perder el rumbo, cuando sentimos que El, está ocupado en otras cosas que no somos nosotros, pero, aunque no podamos ver su presencia, debemos ser fieles y buscar su rostro hasta que Él se manifieste, porque aún en el silencio, está trabajando en nosotros.  


Hermanos, solo Dios sabe las cosas con las que estamos luchando el día de hoy, solo Dios sabe las cargas, las responsabilidades, las necesidades, la respuesta que esperamos sobre una petición en particular, o lo duro que es llevar a cabo la tarea especifica que El te ha llamado a realizar, pero, quisiera recordarte que, Dios sigue dando fuerzas al cansado y multiplicando aquel que no tiene ninguna (Is. 40:29-31). Hoy día, sigue siendo firme la realidad de que, si estamos en Cristo, seremos fortalecidos para llevar a cabo la voluntad de Dios en la dirección del Espíritu, no pienses en abandonar o perder la esperanza, mejor pide a Dios, que te muestre que debes mejorar o fortalecer para que, mientras esperas la obra del Señor se complete sobre tu vida. Tengamos la fe de que Él lo hará una vez mas (Sal. 138:8). Amigo, aun como creyentes, nosotros debemos reconocer que, podemos perder momentáneamente el propósito en aquel llamado que Dios nos hace para servirle, sin embargo, Dios vuelve a encaminarnos en su llamado, hoy queremos recordarte que, Dios ha enviado a Cristo para que tú, le conozcas como tu Señor y salvador (Ro. 10:9-11), no permitas que los afanes o las promesas pasajeras de este mundo distorsionen sus propósitos y planes sobre tu vida y alma. Si eres honesto y reconoces el vacío en tu vida (Ec. 3:11) a pesar de las actividades que hagas, hoy te invitamos a permitir que El Cristo resucitado te llene y de, un nuevo propósito. No podrás vivir verdaderamente feliz, si El, no te acompaña. Dios te bendiga.  


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Deuteronomio 7-9 

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