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La preexistencia y autoridad de Jesús

 

Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. (Jn. 8:54-59)

 

Mientras los fariseos afirmaban que ellos eran hijos de Dios, y se aferraban a la tradición Vv. 41c, Antes de Jesús clarificar este hecho, les enfatiza que, Él no se auto vanagloriaba así mismo, A pesar de poseer una eterna gloria junto a Dios (17:24). Y era El mismo Padre quien exaltaba a su hijo, lo hizo en su bautismo (Mt. 3:16-17), lo haría en la trasfiguración (Mt. 17:1-8). Y en cada uno de los milagros, autoridad y enseñanzas que ha venido mostrando hasta este momento. A diferencia de ellos, Jesús si conocía al Padre y era muy evidente porque El guardaba sus mandamientos, ellos por otra parte, aun apelando al Padre, rechazaban tajantemente al hijo y este era parte de su fracaso y evidencia de banca rota espiritual (Mt. 23:27), Jesús no iba a complacer su ego negando una verdad tan clara evidente como la que modelo en su vida ministerial, comprometido con la voluntad de Dios (6:68).

 

Ellos no conocían a Dios, por eso, a pesar de tener la promesa hecha a Abraham rechazaban lo que Abraham espero con fe, El había visto a Dios y finalmente entro en su reposo eterno donde pudo ver al hijo junto a la diestra del Padre, como había declarado anterior mente que estaba mientras hablaba con El Padre (17:5), Ellos no entendieron que Jesús hablaba de su eterna divinidad e hicieron una proyección de edad al decirle que, ni a cincuenta había llegado para tener tal pretensión, con un antepasado de milenios atrás, y es allí, donde les declara abiertamente, Que Él era mucho antes de que Abraham fuese (Col. 1:17; Ap. 1:8). Ante tal declaración, una vez muestran su falta de amor a Dios, y lo insensato de sus malas intenciones las cuales habían negado anteriormente (7:20). Quieren lapidarlo, pero El no se los permite.


Cuando pensamos en estas declaraciones de Cristo, tenemos que preguntarnos entonces, en ¿qué tan importantes son estas palabras?, El día de hoy vemos grupos llamados religiosos que, siendo significativamente jóvenes, alejados de las Palabras, contexto histórico y con un entendimiento muy pobre sobra la obra de Dios, cuestionando la obra de Cristo o peor aún, hablando de un Cristo que está hecho a su imagen y semejanza, muchas ideas religiosas se han levantado alrededor de la persona de Cristo, algunas antiguas, otras tan nuevas como un nuevo amanecer. Lo que estas personas no comprenden es que, por encima de sus argumentos, sus malas interpretaciones y sus tradiciones, Jesús es Dios. Y aunque las personas organicen todo tipo de postulados y argumentos alrededor de este nombre, Nadie podrá cambiar el fundamento de la vida, obra y eternidad de Jesús el Mesías, disponible para todo aquel que cree (1 Co. 3:11)

 

Nosotros sabemos que tenemos libertad de expresión, lo que muchos han confundido es que, esa libertad, no nos lleva a rescribir los acontecimientos, especialmente aquellas cosas que Dios ha declarado en lo relacionado al hombre. Cristo expreso, que nada de lo que Dios ha establecido pasara desapercibido, todo ha de cumplirse, por lo que, nuestras actitudes y acciones, deben superar la vida de aquellos religiosos empedernidos (Mt. 5:18-20). Marcos registra (13:31) que aun la creación misma habrá de pasar, pero no lo que Cristo ha definido que pasara. Hoy día, Dios está sentado en la gloria eterna que siempre disfruto con El Padre. Y un día, todos seremos juzgados por la respuesta que debemos a Jesús, no hay nada más importante en todos los aspectos, sociales, morales, espirituales, sociales, que exima al hombre de la responsabilidad a la correcta respuesta que debe mostrar hacia Cristo, esto no solo determinada la manera en que vida, sino inclusive, donde pasara la eternidad (3:18).

 

Hermanos, la fe que hemos abrazado, es aquella que está fundamentada en la declaración que Dios hizo desde el mismo inicio de la existencia humana, una vez que caemos en la desgracia del pecado, El prometió enviar un salvador que viniera a restaurar la caída (Gn. 3:15), y Cristo en el tiempo en que Dios determino, llego y evidencio la fidelidad en la promesa de Dios (Ga. 4:4). Y es por El, que tenemos seguridad de que estaremos eternamente con El (14:3). No hay porque tener dudas sobre aquello que Dios nos ha prometido en Cristo, porque El Es fiel.

Amigo, si estas luchando por creer en la procedencia de Cristo, dudando de lo que puede hacer o cayendo en el error de cuestionar sus promesas por ideas posmodernas o a la luz de malas experiencias personales, te animamos a hoy, reconocer que Cristo es mucho más que nuestras presuposiciones. Pero para poder entender y aceptar su obra, necesitas clamar a Dios por sabiduría (Stgo. 1:5), porque todo lo que tiene que ver con la salvación de nuestras almas, viene por la revelación del Espíritu Santo de Dios (Fil. 2:13), Él es la fuente de toda la bondad que nuestras almas necesitan, acércate a Él con fe. Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Ap. 9-12

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