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La fe limitada, afectada por nuestras presuposiciones


Dos días después, salió de allí y fue a Galilea. Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. (Jn. 4:43-48)


Luego de la salida de esta ciudad de Samaria. Aparece Jesús regresando a su propia región en Galilea, en esta región, a pesar del testimonio que Jesús mostro durante todo su desarrollo (Lc. 2:52), aparentemente muchos tenían el conflicto de que, por la relación se les dificultaba aceptarlo como Mesías Vv. 44. La posible sentir filiar que tenían con El, les impedía honrarle como a Dios. Tal como llego a suceder (Mr. 6:3-4), era una gran confusión ver a Jesús como enviado de Dios luego de conocerle y a sus familiares. Era un hábito común entre los galileos presentarse a las actividades festivas, ellos recordaban claramente que, Jesús estaba unos días atrás en la fiesta y que había hecho algunas señales allá (2:23-25), así que, no le reciben como el salvador, sino como alguien que hace señales y ellos están buscando entretenimiento o favores de aquel buen joven que conocían y hacia señales.


Juan está mostrando la ironía del pueblo judía contrastada con la fe de los samaritanos, A pesar de Jesús saber que no sería bien recibido allá, El regresa y continua su obra y testimonio entre los suyos, sabiendo que, aunque muchos le rechazarían, los redimidos se acercarían buscando la verdad (Jn. 6:67). Tal como sucede con este influyente líder que viaja desde Capernaúm para suplicar un milagro Vv. 46.


Todos somos llamados desde un pasado, que deja huellas en nuestro ser. Si este pasado estorba nuestra capacidad de confiar y depender completamente de Dios, no lograremos ver su obra en medio nuestro. Cuando un creyente, comienza a ver la Biblia o la obra de Dios como algo rutinario, cuando empieza a pensar que ha ganado ciertos privilegios, por servicio o tiempo. Incluso si sus dudas se levantan contra lo que Dios desea para su vida, entonces, comienzan los errores. La Biblia nos hace un llamado continuo a que velemos y estemos alertas (1 P. 4:7), una de las razones por las que esto es muy importante para nosotros es que, Dios desea rescatarnos de nuestra vana manera de vivir completamente (1 P. 1:18). Su deseo es darnos una vida plena (Sal. 16:11).


Pero, mientras esto se materializa a través de los medios de gracia, la oración, el estudio de la palabra y el tiempo, debemos llevar todo pensamiento cautivo en obediencia a Cristo (2 Co. 10:5), esto significa que, Evitaremos que nuestras experiencias pasadas, o presuposiciones, estroben la obra de Dios en nuestras vidas. Todo aquello que nuble nuestra fe o confianza en Dios, debe ser rechazado. No permitamos que la confianza que ahora disfrutamos con Dios por Cristo nos lleve a cuestionar sus caminos o a dudar de sus soberanos propósitos a nuestro favor. Si alguien debe evidenciar fe en el mundo, es el pueblo de Dios, nosotros, lo que hemos experimentado su benignidad (1 P. 2:3), que debemos modelar la fe. Nosotros que como este oficial, hemos respondido con fe a las Palabras de Dios.


Hermanos, No permitamos que el afán y la ansiedad, roben de nosotros, el deleitarnos plenamente en Dios y su Palabra, ni que las dificultades, nos impidan depender del Señor, recordemos que, a pesar de todas las luchas en esta vida venceremos tal como nuestro Señor ha vencido (Jn. 16:33; Ro. 8:35-37), también es necesario recordar que, si nuestros razonamientos se oponen a las promesas del Señor, no confiamos u oramos según se ha revelado no veremos su mano obra (Stgo. 1:6-7), deja que sea la Palabra y no tus pensamientos lo que te guíen. 


Amigo, Es aún más importante para ti acerarte con fe y arrepentimiento en Cristo a Dios, para que puedas ser liberado de las ataduras del pecado (Jn. 8:36), esa atadura, impide que brille la gloria del evangelio cambiando tu mente y obrando en tu corazón. si deseas ser libre, hoy dispone tu corazón y entrégate al Señor, quien te recibirá (Jn. 6:37). 

Dios te bendiga


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Juan 16 – 18

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