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La claridad de Jesús manifestada a sus discípulos 

Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Jn. 16:28-33). 


Al Cristo haber salido del Padre como reiteradamente había señalado (6:39, 12:44), ahora enfatiza que ira nuevamente a su presencia, a tomar su lugar, mismo que había disfrutado eternamente con Dios. El vino para dar la oportunidad al hombre de la salvación (Mt. 1:21, Lc. 19:10). Esto empieza a tomar sentido para los discípulos, ahora empiezan a manifestar cierta comprensión sobre la redención y expresan no solo comprensión, sino admiración del manejo de Cristo, sobre su conocimiento y sabiduría. A pesar, de que aún no estaban listos para recibir todo aquello que involucraba la realidad sobre la redención, Él les manifiesta claramente aquel propósito, que ellos tendrían la responsabilidad de compartir con el mundo (Mt. 28:19-20, Hch. 1:8).  


Sin embargo, Cristo también alude al hecho de que, aunque ellos ahora muestran cierto alivio porque entienden y creen a Cristo, Él les asegura que, aunque su fe era autentica (17:8), ellos tendrían que experimentan una prueba de fuego. Ellos serian esparcidos aquella misma noche, y eventualmente su fe seria probada por diversas pruebas y situaciones difíciles, en las cuales, ellos afirmarían realmente lo que han afirmado en este momento, Jesús no solo les dice que, ellos serian esparcidos como sucedió en la llegada de los guardias al huerto (Mt. 26:56), sino que, ellos experimentarían persecución y violencia en su obra (Vv. 16), pero la esperanza era que, Él había vencido al mundo y ellos podrían tener esperanza, porque entrego su vida en sacrificio y la tomo, victorioso destruyendo el imperio del enemigo y ellos lo entendieron (Col. 2:15). 

 

Jesús se ha revelado de manera especial para con aquellos a quienes salva, habiendo comenzado una relación espiritual, esto mediante la obra del Espíritu Santo (1 Co. 2:10), Espíritu que, como señalo Vv. 13ª nos guía a toda verdad y tiene una diversidad de funciones a favor de los que hemos creído. En las escrituras nosotros encontramos una clara dirección sobre la eternidad, pero igualmente una clara advertencia sobre las adversidades que como hijos de Dios experimentaremos tal como lo fue para nuestro salvador, la razón de esto, es que, el mundo no ama aquello que ha sido engendrado por Dios (Vv. 1-3), y no desean ver la luz que los alejara de sus vidas de pecado (3:19-21). El mundo que nos rodea, no puede comprender las cosas de Dios, porque han de discernirse espiritualmente (1 Co. 2:14-16) y su entendimiento esta cegado por las obras de maligno y el pecado (2 Co. 4:4).  


Algunas veces, Dios tiene que afirmar la fe en nuestros corazones por el simple hecho de que, estamos cargados con ideas y presuposiciones que compiten con la Palabra de Dios. Esta es una de las razones por la cual, Santiago señala que el creyente debe estar comprometido con despojarse de su vida pasada y recibir con mansedumbre la Palabra que Dios trae a nuestras vidas (Stgo. 1:21). Una de las ventajas que tenemos los cristianos es la obra del Espíritu Santo que, nos convence de pecado y nos ayuda, a poder caminar en la verdad y discernirla a pesar de que estamos abrazando ideas que están fuera de lugar. Dios desea manifestarse en nuestras vidas, y Dios nos ha dado a entender todo lo relacionado a nuestras vidas y la eternidad (1 Jn. 5:20), por tanto, tenemos acceso por Cristo, a comprender aun aquellas cosas que parecen turbias en nuestras vidas.  


Hermanos, Cuando se presenten situaciones difíciles en nuestras vidas, o experimentamos confusiones en algunas áreas, debemos tener la confianza de que, Dios se ha comprometido en darnos iluminación y claridad sobre cualquier tema que estemos experimentando, posiblemente, no sea inmediata la revelación, pero podemos estar seguros que se compromete con dar claridad, porque ese es parte del propósito de la palabra y El Espíritu guiarnos en la senda de justicia que Cristo habilito (Sal. 119:105). Amigo, una vez más, Dios te hace un llamado a clamar por fe a Cristo, para que, tu también puedas experimentar la dirección clara de Dios para tu vida, ahora hay un velo que solo Dios puede quitar para que entiendas la vida desde la perspectiva de Dios, y sus planes para nosotros (2 Co. 3:16), ven a Él con fe, y alcanza el oportuno socorro que solo en Cristo puedes encontrar. Dios te bendiga 


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Números 33-36 


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