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Jesús es el único camino a la vida verdadera


Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Jn. 10:7-10)


Puesto que los religiosos no entendieron la alegoría, utiliza una metáfora que es más clara para nosotros que para ellos, Él es la puerta, es medio por el cual, una persona puede entrar en el reino de los cielos, así como solo había una puerta para proteger al redil de las fieras, El, es el único camino hacia el Padre (14:6), solo mediante El, las ovejas pueden entrar y disfrutar de la atención y cuidado que Dios ofrece. Ahora, Jesús agrega unas palabras bastante fuertes, y señala que todos aquellos que intentaron tomar ellos la gloria sin guiar Dios al pueblo para guiarlo por mal camino, son ladrones y salteadores, aquellos sacerdotes y levitas corruptos, reyes malvados, falsos profetas, etc. Aun, el cuerpo de los fariseos que no guiaban al pueblo a una verdadera adoración (Mt. 15:8), este fue el resultado del fracaso del pueblo y su liderazgo.


Sin embargo, a diferencia de todos estos, la coherencia, autoridad e integridad en su mensaje, hacia que, este llamado pudiera ser más efectivo, porque Él es la puerta verdadera y fuera de Él, no existe algún camino a la salvación (Hch. 4:12). Una persona solo podría ser salvada de la condenación y el infierno eterno, cuando pone su fe y confianza en El (3:15-18). Claramente, este contraste se hace, entre El cómo el verdadero enviado de Dios y satanás quien engaña, hurta y ciega a los hombres de la verdad del evangelio (8:44; 2 Co. 4:4), todas estas cosas negativas que pasan en nuestras vidas son las medias verdades cargadas de grandes consecuencias que satanás quiere que compremos, pero las acciones que, son producto de la obediencia a la Palabra de Dios, aunque no nos parezcan lo mejor, terminan añadiendo gracia vida y gozo en nosotros.

La libertad de expresión religiosa ha hecho mucha confusión hoy día, cosas que eran vistas como paganas, hoy forman algún tipo de religiosidad. En ocasiones se nubla la comprensión sobre las diferencias que existen entre denominaciones, religiones y sectas. En resumen, las denominaciones son Cristo céntricas y llaman al hombre a la salvación según la obra de Cristo (1 Co. 3:11). 


Las religiones son estos sistemas de creencias que, hacen un llamado a la salvación apelando a la fe y las buenas obras y las sectas, son sistemas de creencias que, hablan de una especie de futuro eterno, que no tienen nada que ver con Cristo. En cada caso, es notorio el hecho de que, solo la fe en Cristo salva, y, por ende, cuando se habla del cristianismo, no se puede confundir con religiosidad o sectas, porque intentan competir con la perfecta obra de la cruz.


Dios ha hizo un pacto con el hombre luego de la caída (Gn. 3:15), y aunque este pacto se cumpliría siglos después, Dios manifestó su promesa y fidelidad en Cristo (Ga. 4:4), satanás, cual Caín, ha estado tratando de crear estos sistemas religiosos, hasta que finalmente hoy día lo ha logrado, para que compitan con la verdad, pero así como los fariseos, desviaron la verdad por sus propias enseñanzas, debemos evitar caer en ese error, reconociendo que, solo Cristo salva, y que fuera de Él, no existirá una comunión intima con El Padre y que solo por El, podemos ser salvados de la ira venidera, recibiendo preciosas promesas para que mediante ellas podamos disfrutar atisbos de la salvación mientras avanzamos a la eternidad (2 P. 1:4)


Hermano, este es un llamado a revisar si realmente hemos entendido la suficiencia de la obra de cruz, un llamado para ver si, realmente estamos viviendo por fe y bajo la gracia, ya que, cualquier sistema religioso que ocupe el lugar de Cristo, solo entorpecería nuestra relación con El, Es mediante Cristo que tenemos acceso a esa obra de gracia aun después de haber sido salvados (He. 4:16), también hemos de pensar en si los frutos de salvación son notorios en neutras vidas, y que estos, evidencian que realmente amamos a Dios (Mt. 7:20). 


Amigo, después de considerar estas declaraciones de Cristo, el llamado es bastante claro, necesitas disponer tu vida para que sea Dios, quien te salve, pero mediante la persona Cristo, no importa cuando esfuerzos hagas, si realmente deseas a Dios, donde sea que estés, esto solo será posible cuando te arrepientes de tus pecados, y clamas por la salvación que Jesús alcanzo para todo aquel que en El Cree (3:16). Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Genesis 19-21

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