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Jesús guarda los suyos y se somete al padre

Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a estos; para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno. Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? (Jn. 18:8-11)

 

Aquella maliciosa noche donde los fariseos llevan a cabo sus malas intenciones hacia Jesús, la cual El, voluntariamente acepta al identificarte como aquel a quien buscan pero que a diferencia de la declaración anterior Vv. 5-6 cuando ellos caen, aunque utiliza las mismas palabras ellos ahora permanecen de pie. Jesús se asegura de que, estos hombres no hagan daño a los discípulos ya que es a Él, a quien buscan, luego de identificarse, les pide guarden la vida de sus seguidores. Siendo esta la orden que emitieron contra El (Mt. 26:4, 14-16), y el poder que acababa de mostrar, ellos responden sin más, a esta petición. Cumpliendo asi proféticamente lo que había declarado antes y aquella noche anteriormente (6:39, 17:12) ninguno se perdió… Jesús no solo cumple la promesa de guardar a sus discípulos, sino que, les muestra que, llevara su devoción hasta las últimas consecuencias, dando su vida por ellos.

Cuando estas palabras se están desarrollando (Lc. 22:49) registra que algunos preguntaron a Jesús si debería pelear aquella noche, aunque solo tenían dos espadas (Lc. 22:38), Pero Pedro sin esperar ninguna respuesta, y viendo como habían caído hace poco a tierra le lanza a uno de los oficiales alcanzando y quitando su oreja, aunque su intención era matar. Aunque esto, fue motivado por sus buenos deseos, pudo ocasional que se desatara una batalla y ellos perdieran la vida tal como Cristo le dijo (Mt. 26:52), Pedro pensó que debía defender a Cristo, ignorando que, si asi Él lo deseara, pudiera solicitar la intervención de un ejército, que, aunque ganara solo estorbaría la obra de redención para El y los que creerían después (Mt. 26:53-54), Asi que en vez de esto, restaura la oreja del siervo (Lc. 22:51), y declara que aceptaba aquello que Dios habia determinado. Los soldados tuvieron más de una razon para reconocer a Cristo como Mesías, pero los planes de Dios estaban en camino y sus corazones estaban tan endurecidos como sus auspiciadores (12:37).


Todo este drama, nos muestra tanto el compromiso que Jesús tuvo de llevar a cabo la voluntad del Padre, como su sabiduría al guardarnos, aún de nuestra falta de sabiduría. Mientras ellos pensaban en pelear, defenderse e imponerse, Jesús está lo suficientemente conciente de que es el tiempo de Dios, que se asegura que ellos tengan este testimonio para ejemplo de ellos, aun aquellas injustas circunstancias hacia su persona. Esta no es mas que la muestra del carácter divino y paterno de Jesús, siendo exactamente lo mismo que hace con nosotros el dia de hoy, como expreso el salmista (Sal. 103:13-14) sabe que somos debiles y necesitamos ayuda y, nos la provee de manera amorosa. Mas alla de nuestras limitaciones (Sal. 103:10), en ocasiones podemos ser imprudentes, altivos, desobedientes, impulsivos, etc. Y Dios sigue obrando a nuestro favor, perfeccionando su obra en nosotros (Fil. 1:6).


Hermanos existen grandes verdades en la que podemos descansar al ver la Palabra de Dios, descansemos en su gran capacidad para guardarnos del peligro (Sal. 34:7), de ayudarnos en medio de nuestros errores o debilidades por la grandeza de su bondad (Lm. 3:22) o de demostrar a otros su obra transformadora en nuestras vidas para testimonio de su amor (Je. 31:3-4). Estas y muchas otras cosas Dios esta comprometido con hacer en nuestras vidas, aunque habrá quienes aun viendo todo esto no responderán con fe. Amigo, te animamos a que no seas una de estas personas que, a pesar de ver la obra de Dios en otros, recibir sus favores inmerecidos y otros beneficios, ignoran que todo es por la gracia y paciencia de Dios, porque si El determina, nadie pudiera cambiarlo, si crees, tambien puedes experimentar estos y otros beneficios guardados para los que abrazan la fe (Lc. 1:45, He. 11:6). Ven a El con fe.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Levítico 17-19


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