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Evidenciando la falta de fe de los discípulos

 

 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? (Jn. 6:5-9)

 

Jesús estaba ministrando a estas personas, y hacer señales entre ellos (Vv. 26ª) pero el tiempo iba avanzando y los discípulos comenzaron a preocuparse porque de lo contrario ellos deberían darles de comer (Mr. 6:35). En ese escenario Jesús le hace la pregunta a Felipe, posiblemente porque era cercano a la zona (Lc. 19:10; Jn. 1:44), pero todos estaban escuchando. Él ya sabía lo que ellos estaban pensando (2:25), Jesús les da la oportunidad a ellos de que expresen fe en El, ante la imposibilidad de aquella extraña petición que su maestro les hace. Ellos pudieran en este momento ejercer la fe, mediante la cual vieron a muchos acercarse a Dios mientras predicaron en los meses pasados (Mr. 6:30). Pero en este momento a pesar de darles la oportunidad, aunque sabía que haría. Ellos solo se enfocan en lo imposible del escenario.

 

Considerando que un denario era el salario de un dia (Mt. 20:2), Felipe señala que no hay manera de hacer algo, pues aun ocho meses de salario “que no tenían”, serian suficiente para alimentar aquella gran multitud. El como los otros debían conocer como Dios les envió carne a los israelitas en el desierto (Nm. 11:31-32) y sobre el maná (Ex. 16:12-18), Habían visto meses atrás ver a Jesús convertir el agua en vino (Jn. 2:11), nada de esto pudo activar su fe. Andrés expreso que ni la porción que tenían para ellos mismos sería suficiente (Vv. 9). Pedro esta silente y a ninguno se les ocurrió nada más.

 

Resulta interesante que al momento de Jesús hacer la sugerencia, nadie le pregunto que pensaba El, nadie sugirió como María que, si algo iba a suceder era porque Él lo iniciara (2:3-5). Aunque parezca difícil de creer, esta es una actitud muy común en nosotros los seres humanos, aunque y hayamos visto varias veces el poder de Dios (Ro. 1:16), al memento en que debemos ejercer fe, vacilamos y dudamos de cuál es el camino que debemos tomar en ciertos escenarios, no actuamos por fe (He. 11:1), aún, en ocasiones logramos orar, pero las dudas e inquietudes en nuestros corazones solo nos inhabilitan para ver a Dios obrar, como desea (Stgo. 1:6-7).

 

De esta manera, al igual que los discípulos en momentos claves donde Dios nos permite experimentar ciertos escenarios, para que nuestra fe se fortalezca (1 P. 1:6-7), nosotros podemos simplemente actuar como si la solución estuviera en nuestras capacidades y comenzamos a racionalizar, y preguntarnos ¿Cómo pudiéramos hacer aquello que obviamente, es cuestión de Dios realizar?, pudiera ser, cuando nuestra fe debe esperar en el tiempo de Dios, en la dirección sobre una decisión, en la respuesta ante una inquietante situación, la ayuda familiar, la enfermedad, etc. Aquí se hace necesario recordar el llamado de Cristo, a descansar en El. (Mt. 11:28; Fil. 4:6-7).

 

Hermanos, el llamado que tenemos de Dios es para caminar por fe (2 Co. 5:7), tenemos una descripción bastante grafica de la en el libro de los hebreos 11. Esto implica creer en el cuidado y control del Señor. Saber que a pesar de las cosas no vayan como quisiéramos, El lo usara para nuestro provecho y cumpliendo su voluntad, si realmente nuestro amor esta centrado en El (Ro. 8:28).

 

Amigo, pudiera ser que no pienses en las grandes y terribles consecuencias de vivir sin fe, tenemos una idea en (Jn. 3:18), las consecuencias son, una vida en soledad, situaciones que vas a enfrentar de la peor manera y lo mas terrible, una eternidad separada de Dios en la condenación eterna (Ap. 21:8), No tienes que seguir dominado por el pecado, hoy puedes ser libre en Jesucristo, si tienes la fe, para reconocer tu necesidad y pedir perdón y salvación. Dios te bendiga.

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Ro. 10-12

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