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Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados. 25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Jn. 19:23-27


Es interesante que Juan señale que luego de los soldados crucificar a Jesús, tomaron sus vestidos, tanto por la referencia tipológica en el relato de (Sal. 22:18), pero también, porque era un hecho que, los soldados romanos, expertos en muerte, se aseguraban de que el condenado estuviera completamente muerto ante de terminar el proceso. Luego como si fuera poco, exponen públicamente su cuerpo, con solo un Carson, exponiendo las marcas. Así menospreciaron los soldados y el pueblo a Cristo, el salvador (Mt. 27:39-40). Luego los soldados se sortearon sus ropas como trofeo, ignorando que, sus almas estaban en juego, en base aquella tarea particular que supervisaban. Puesto que, la muerte y resurrección de Cristo, marcaria un antes y un después en la vida de todos aquellos que le vieron y tomaron una respuesta hacia Él. Sea para salvación o eventual condenación de sus almas (3:18).  


Jesús consciente del dolor que experimentaría María, al partir, aunque este había sido la profecía que le compartió Simeón a María, del dolor que, como una espada traspasaría su alma (Lc. 2:35). Así que, se preocupa por ella al final de su vida encomendarlo su cuidado a Juan, esto también era importante porque las viudas sufrían precariedades en la época, algo que se infiere por la poca mención de Jose a este punto. Esto era algo que Juan debería hacer, porque los medios hermanos de Cristo, que se nos dice tenía (Mt. 13:55-56), ellos aun no eran creyentes (7:5). Mostrando Cristo una profunda preocupación por los suyos a quienes amo hasta el fin (13:1b). Había allí otras Marías, mujeres que fueron fieles al ministerio que a diferencia de los soldados sufrían severamente la agonía de su salvador.  


Hoy día, resulta interesante ver las diferentes respuestas que, muchos dan a la hora de escuchar sobre Cristo, y es muy común ver hoy día, como muchas personas muestran indiferencia, menosprecio e incluso irreverencia hacia Cristo y su obra, todo esto, movido por su incredulidad y poca disposición de hacer la voluntad de Dios. Este mismo escenario continúa repitiéndose hoy día, algunos menosprecian y se burlan de la fe, mientras que otros, lloramos por misericordia sobre los perdidos conscientes de que, les aguarda una horrenda expectación de juicio sino se arrepienten (He. 10:26-27). Y haciendo un paralelismo, al igual que Juan y estas mujeres, nosotros somos testigos de esta gloriosa muestra de amor en Cristo (3:16), tenemos que, igual que ellos comprometernos con anunciar a los perdidos lo que sucederá aquellos que prefieran su pecado antes que arrepentirse de ellos (Ap. 21:8). 


Otra enseñanza que se desprende de esta lectura, es la seguridad de que Dios, nos ha amado durante toda nuestra existencia por nosotros, de manera sobre natural. Esto va más allá de nuestra luchas y debilidades porque continúa amándonos (Ro. 5:8), Cristo, estaba adolorido, cansado, con cargas emocionales y el pecado de la humanidad siendo juzgado mientras ellos reían. Pero más allá de todo lo que pasaba seguía pensando en nosotros, lo sabemos por la preocupación que tiene hacia María, y también, por la petición de misericordia que hace al Padre a favor de sus verdugos (Lc. 23:34). No por nada, Juan registra que Dios nos ha amado de una manera tal, que no puede ser escrita. Esto es importante por muchas razones y una muy importante hoy día, es por el individualismo que se levanta en las sociedades haciendo que, las personas no se sientan amadas o valoradas, pero Cristo, es aquel que se ha comprometido como amar eternamente a los que pusieron en El, su confianza.  


Hermanos, recordemos que, una vez que hemos puesto nuestra fe en Cristo, ahora recibimos el maravilloso privilegio de ser adoptamos como hijos de Dios (Ef. 2:19), esto implica tanto n cuidado especial como una seguridad de su intervención en cada circunstancia de nuestras vidas y una relación personal muy especial tenido libertad de entrar a su presencia (He. 10:19-22), donde encontraremos siempre seguridad y fortaleza. Amigo, no se cual, haya sido tu respuesta a la obra de la cruz. No sé, como este tu vida en este momento, pero quiero animarte a confiar en Cristo como único medio de salvación, Así, recibirás su perdón, su amor y la seguridad de sus promesas, no menosprecies su amor (He. 2:3). Dios te bendiga. 


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Números 15-17 

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