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El Espíritu Santo, mediador entre Dios y sus hijos 

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. (Jn. 15:26-27) 


Jesús termina con una nota de esperanza para ellos, cada palabra que comparte con ellos es intencional, Él se iría y es consciente de las luchas en sus corazones, por eso señala que, El Espíritu Santo, vendría a ellos a consolarse y acompañarle por la misma voluntad de la deidad, y les haría experimentar la compañía y confort de Dios mismo, esto es importante porque sabe que aquella noche luego de que llegaran los malintencionados enemigos, ellos se escandalizarían y lo dejarían solo por un momento (16:32, Mt. 26:31). Obviamente esto, no está en su mente, sin embargo, este arraigado en su corazón y Jesús lo sabe, necesitaban certidumbre en la estabilidad de su relación con Dios y esta sería una de las labores que llevaría a cabo El Espíritu Santo, afirmándoles eventualmente para la obra que les encomendaba (2 Ti. 1:7).  


Otro beneficio que recibirían del Espíritu santo para mantenerse en comunión con Dios, sería la revelación de las escrituras, o la inspiración para llevar su mensaje a sus escogidos (2 P. 1:21), El Espíritu les haría saber cuál sería la voluntad de Dios para con ellos en términos personales y ministeriales, El obraría incluso en las peticiones que ellos elevaran a Dios, porque es consciente de las falencias que experimentamos los seres humanos, aun, cuando se haya hecho una promesa tan puntual como pedir y recibirán (14:13-14), ellos necesitarían la dirección del Espíritu de Dios (Ro. 8:26), Esta obra espiritual haría algo aún más determinante para estos que afligidos y llenos de temor están a punto de abandonar a Jesús para salvar su vida, El Espíritu les brindaría seguridad sobre la paternidad de Dios en su vida (Ro. 8:16), algo que, la religiosidad no les había ofrecido anteriormente (Mt. 15:8-9). 


El Espíritu Santo, viene para continuar la labor de consuelo e instrucción que Cristo mismo les ofrecía (14:26), El, una vez que hemos sido salvados y adoptados como hijos de Dios, recibimos su Espíritu (1:12-13, Ef. 1:13-14). Nosotros somos afortunados de contar con la guía de Dios, a pesar, de las variedades de filosofías e humanismo que están arropando nuestra era. Filosofías, relativismo, psicologías y demás, estar atacando puntualmente todo aquello que tiene que ver con Dios, pero la presencia de Dios mediante su Espíritu, nos asegura una instrucción divina y piadosa, a pesar de que, haya tanta confusión, El Espíritu nos guiara siempre a toda verdad (16:13ª). Claro que, para lograr esta dirección debemos procurar mantener una comunión espiritual saludable con El y vivir ejercitando nuestro ser con su Palabra. Para poder discernir la voluntad de Dios (1 Jn. 4:1). 


Es maravillo pensar lo cerca que esta Dios de nosotros sus hijos, Israel lo entendió cuando la relación era momentánea y expreso, que no había ninguna nación con sus deidades que se manifestara tan poderosa y claramente como lo hacía El Dios de los cielos (Dt. 4:7-8), El hablo por medio de los profetas y otros medios en la antigüedad (He. 1:1-2), teniendo un trato exclusivo con aquellos lideres a quienes apartaba para que ministraran, pero se había profetizado que esa relación habría de cambiar (Ez. 36:26-27), Cristo cumplido esta promesa tanto para los primeros seguidores como para todos aquellos que ahora creemos en El por disposición divina. Pero nuevamente, debemos prestar atención a la dirección del Espíritu Santo, si realmente queremos recibir guía y sabiduría divina.  


Hermanos, somos conscientes de que experimentamos momentos y etapas en nuestras vidas donde, no tenemos plena certidumbre de como aquello Dios lo usara para nuestro bien como ha prometido (Ro. 8:28), sin embargo, tenemos la relación con El Espíritu Santo, que siempre nos dará luz sobre aquello que Dios permite y va haciendo en nuestras vidas. Dispongámonos seriamente a buscar dicha dirección y claridad en todos los aspectos, y no menospreciemos este privilegio el cual, se puede ver opacado por la falta de tiempo que manejamos el día de hoy. Amigo, estas Palabras hacen evidente tu necesidad de arrepentimiento y conversión para salvación, Dios es muy limpio de ojos para siquiera ver el mal (Hab. 1:13), por tal razón, permite que Cristo limpie tu vida y te incorpore por su Espíritu a su familia (Ef. 2:19). Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Números 13-15 

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