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El conflicto entre la obra de Dios y la religiosidad


Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposocuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista. (Jn. 9:13-18b)


En el desarrollo de este relato, las personas intentaron racionalizar aquel milagro, que ellos mismos en toda la vida religiosa que habían vivido no habían visto o experimentado, así que, llevan a este hombre ante los lideres religiosos para que ellos dieran respuesta sobre este hecho. Aquellos que, ante todo, buscan defender su posición religiosa, se enfocan en que era día sábado con tal de marcar como malo, el milagro que este hombre había experimentado un día en que ellos lo habían vuelto un medio de salvación en el pueblo, aunque esto no daba seguridad, ya que, como en este caso, si fallaban eran en un aspecto de la ley, serian culpables de muerte por violentar toda la ley (Sgto. 2:13). Jesús sin embargo continuamente, opero milagros a favor de personas en este día (Mt. 12:1-8), Y así, estos hombres que nunca se habían preocupado por la vida de este hombre, mientras mendigaba, ahora están en desacuerdo, sobre qué hacer ante la innegable obra manifiesta a todos.


La confusión llego a ser tal, que, entre ellos mismos, tuvieron desacuerdos sobre que significaría aquello (Vv. 16c), así que, preguntan al hombre, que percibía acerca de Jesús como persona, Él lo reconoce como un siervo de Dios, profeta. Tal vez, porque al hacer lo que Le había enviado, vio la respuesta favorable de Dios a su favor (Vv. 7). Ellos señalaron a Cristo como uno que no tenía nada que ver con Dios, porque no se sometía a sus normas religiosas, así que, se dirigen a El de manera despectiva, por lo que aun, rechazan a los ojos del testimonio de los que lo conocen, más allá del testimonio del hombre e incluso, su apariencia, que rectificaba la vida que tenía, ellos anteponen sus credenciales religiosas para desmentir lo que Dios había hecho en la vida de este hombre. Incapaces de explicar el poder de Dios, del cual carecían, apelan acusar al hombre y menospreciar a Cristo con tal de quedar bien ante el pueblo.


Una de las marcas más notorias de la vida religiosa, sin ninguna experiencia verdadera con Dios, es su rechazo a las manifestaciones del poder de Dios que no se adapta a sus postulados religiosos y su resistencia continua a la Palabra de Dios, especialmente cuando esta, no les permite realizar las cosas que en sus ideales han abrazado, por eso Jesús señala que la justicia de aquel que desea ver el favor de Dios hoy día, debe superar la de los fariseos. (Mt. 5:20). Esta es una de tantas evidencias que pudiéramos mencionar, la religión es pasiva en cuanto a la voluntad de Dios, piensa que puede añadir algo más a la perfecta obra que Cristo realizó en la cruz, dividida la adoración a Dios, con normas levantadas por los ideales del fundador o quienes la dirigen, la religión apela al esfuerzo humano, más que descansar en la gracia de Dios, la religión no apela intencionalmente a la vida comprometida con la obediencia a Dios, pues la Palabra tiene un segundo o tercer lugar en sus reuniones. Estas y otras características han de ayudarnos a evaluar si en este momento, estamos en un lugar que esta encaminándonos a la vida religiosa o una iglesia que nos ayuda a caminar con Dios (4:22-24).


A pesar de que las religiones apelan a los actos milagrosos que pueden manifestarse en una persona por la fe de esta, los religiosos no conocen el poder de Dios personalmente, por eso no pueden reconocer cuando Dios obra. La Biblia hace un claro llamado para que desarrollemos fe en Dios, pero esta fe, no es superficial, es consciente, de una u otra manera, podemos decir como Juan (1 Jn. 1:1) porque hemos visto a Dios obrar en nuestras vidas, especialmente en aquel momento cuando entregamos nuestras vidas a Él, en arrepentimiento, en ese momento, Dios por su amor, nos salvó (Ef. 2:5). Este es el milagro más grande que nosotros podemos experimentar, y es la razón más elevada, por la que debemos, no esperar que otros vean lo que Dios ha hecho en nosotros, sino ir a compartir con ellos, las maravillas de la salvación (Ro. 10:15).


Hermanos, pudiera ser que, hayamos caído en el error de pensar que aquello que debemos compartir con otros, es cuando somos prosperados, recibimos algún milagro relacionado a la integridad física, o solo compartir aquellas peticiones que elevamos con fervor y Dios en su misericordia responde, estos son favores y ciertamente compartimos, pero, no hemos de olvidar que, Dios nos ha dado un privilegio de compartir su Palabra (Mt. 28:18-20) debemos comprometernos con mostrar con nuestras vidas y compartir con nuestros labios, el hecho de que hemos sido salvados de la ira venidera y transformado por el poder y amor de Dios (2 Co. 5:17). 


Amigo, Dios te ha manifestado sus bondades y paciencia de diversas maneras, no sé si has abrazado o profesas algún tipo fe, pero hay dos aspectos que son necesarios para considerar, primero, ¿realmente puedes decir que tienes una relación personal con Dios?, por otro lado, ¿Es la Biblia honrada y enseñada fielmente?, si estas dos verdades entre otras, no son honradas, posiblemente estés en una vida religiosa que, no producirá aquello que Dios desea en tu vida, pero, si vienes a Cristo con fe, Él te guiara a la presencia del Padre (1 P. 2:4), Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Genesis 1-3

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