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Dos respuestas ante el amor de Dios

 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Jn. 3:16-21)


Juan aplica la razón gloriosa por la que Cristo, se entregó en la cruz por el hombre pecador, fue para mostrar el extraordinario amor divino para a favor de la humanidad (Ro. 5:8). Señala sin embargo que, Aquellos que crean en Él hijo haciendo su voluntad y arrepentirse de sus pecados encontraran el verdadero propósito de la vida, la salvación de su alma y vivir para gloria de Dios. Esto se traducirá en una vida eterna que, comienza al mismo momento de creer (Jn. 5:24). Pero tristemente hace un contraste muy claro. Aquellos gobernados por sus pecados, indispuestos por encontrar la verdadera satisfacción buscando fuentes perecederas inmorales de placer (Jn. 8:34, Fil. 3:19), Estos lo rechazarán.  Lo hacen porque no quieren dejar su vida de pecado, tomando así el camino de la condenación, este nunca ha sido el deseo de Dios (1 Ti. 2:4), Pero es lo que ha establecido su justicia para quien sigue el camino del mal (He. 9:27). 


El contraste es muy marcado, aquellos que caminan en luz porque entendieron la verdad y quieren responder como amor a Dios por su entrega, tendrán la mirada puesta en Jesús. Y recibirá tanto el cambio iluminación que necesitan como la vida eterna (Jn. 5:29).


Qué triste es ver aun hoy día, tantas personas escoger un camino que solo pueden practicar en oscuridad, ciertamente las sociedades están caminando y el pecado se quiere legalizar en diferentes maneras, pero, al fin y al cabo, el hombre sabe que esa no es la respuesta. Cuando se habla de un pecado imperdonable la Biblia aquí nos da la única respuesta “es la incredulidad”, el rechazo al gran y perfecto amor de Dios. Esto es lo que impide a muchos hombres experimentar la verdadera vida abundante (Jn. 10:10b) y vivir sumergido en la triste vida del pecado, atados a su voluntad (2 Ti. 2:26). Jesús ha venido para que podamos ser libres de la esclavitud del pecado y darnos seguridad eterna (Jn. 6:36). Para un cristiano este amor se manifiesta con haber aceptado la salvación y con una vida de obediencia (Jn. 14:15), esta es la respuesta natural de aquellos que responden con gratitud al gran amor de Dios.

Hermano, si has sido salvado, debes evidenciar esa salvación en tu caminar diario o tu fe carece de verdad (1 Jn. 2:6). La salvación está unida a una vida de compromiso y frutos de justicia que hacemos libremente en Dios. Amigo, si aún no estás en Cristo, debes entender las implicaciones y lo que perderás persiguiendo placeres que, destruirán eventualmente tu vida y condenarán tu alma (Jn. 3:18). La manera de salir de todo esto, es a través de la obra y entrega de Jesús. Solo Él trae Libertad y satisfacción eterna. Ven hoy a Cristo. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Lucas 5 – 7

 

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