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Mal entendiendo las Palabras de Cristo 

Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Jn. 6:34-40


A pesar de la gran explicación de Cristo sobre su ministerio y propósito, manifestados, estos seguían pensando en el pan material que aliviaría su hambre física. Su único énfasis parecía ser ver a Jesús como un cocinero milagroso que les proveería en todo momento y no como el glorioso salvador que podría cambiar completa mente sus vidas (Jn. 10:10b). Su entendimiento estaba completamente entenebrecido a causa de su religiosidad (2 Co. 4:4), para ellos lograr ver a Dios obrar en sus vidas, tenían que poner su mirada en el pan espiritual y el agente espiritual que lo proveyó. Esta era su necesidad no solo ver los beneficios que pudieran recibir, sino ver a Cristo como El Mesías prometido. Para ellos poder participar de esta gloria, necesitaban como el salmista, tener un hambre verdadera de Dios (Sal. 42:1-2). 


Jesús no solo se identifica como la respuesta a las necesidades del alma. Sino que, además, señala que ellos por más que habían visto, no entendían o creían. Donde evidenciaban que no eran parte de los que Dios enviaría acercarse a Cristo para salvación. A tales personas, Jesús expresa, Él no las echa fuera (Mt. 7:8). Pero lamentablemente ellos solo estaban mirando las cosas con una mente carnal (1 Co. 2:14) por eso no tenían la capacidad de comprender las Palabras o acciones de Cristo. Pero Jesús continuaría haciendo la voluntad de su padre y Dios obraría en el corazón de aquellos que entendieran las Palabras y dieran cabida en sus vidas. Estos recibirían iluminación, tendrían seguridad eterna y la gloriosa esperanza de vivir eternamente junto al Señor (1 Tes. 4:17). Ellos solo pudieron ver en Cristo un buen y milagroso hombre, pero no vieron al salvador del mundo, enseñándoles la senda que habían de seguir.  


El día de hoy, pasamos por un momento crítico en cuanto a conocer cuál es el mensaje verdadero, no porque sea difícil acceder a la Biblia, sino, porque muchos han entendido que pueden re interpretar aquello que ya Dios ha dicho. La Biblia es la Palabra de Dios (2 Ti. 3:16ª), Y cada uno debe identificar el contexto, la intención del autor y las razones por las cuales se expresan las Palabras de las escrituras, respetando cada género literario que está presente. Pero como advirtió Pablo a Timoteo, se levantarán hombres perversos (Hch. 20:30), y otros falsos maestros con fabulas que satisfarán la falsa fe de muchos llamados creyentes (2 Ti. 4:3-4). Consciente de todas estas cosas Juan ya advirtió que, tenemos que probar las enseñanzas a ver si son de Dios (1 Jn. 4:1). Todo esto es importante porque, así como les paso a ellos, pudiera pasarnos a nosotros sino identificamos cual es la voluntad de Dios (Je. 9:24). 

Cuando una persona no da lugar a respetar las verdades Bíblicas, cayendo en alegorización o la interpretación privada solo cometerá errores, ya que debemos considerar la Palabra a la luz del contexto de la Palabra (2 P. 1:20). 


Esto hace vital mente importante que el creyente desarrolle la actitud de los creyentes de Berea (Hch. 17:11) confirmar si las enseñanzas que estamos considerando, más que ser agradables a nuestros oídos, están en armonía con la Palabra de Dios. Una de las calamidades más grandes en las que un creyente puede caer, es pensar que está haciendo la voluntad de Dios, cuando está siendo arrastrado por las artimañas del error y lo justifica sin ninguna base. Solo estaría evidenciando lo errado de su fe, mientras esperamos o reclamamos cosas que no son reclamables o no están en armonía con Dios.  


Hermanos, estamos en un momento donde, muchas personas ya no creen en la soberanía de Dios, solo están demandando, reclamando, ordenando y estableciéndoles a Dios cuál es su voluntad, cuando solo la suya es perfecta (Ro. 12:2), no caigamos en el mismo ejemplo de irreverencia, la promesa de la Palabra es que, si pedimos conforme a su voluntad recibiremos siempre las peticiones que elevamos (1 Jn. 5:14-15), el reto, no es reclamar u ordenar, sino procurar identificar y seguir la voluntad de Dios para nosotros. Amigo, pudiera ser que, piensas en la misericordia que Dios te ha mostrado en términos generales y materiales, este fue el error en que muchos otros han caído, pero no han experimentado la verdadera salvación, si realmente deseas a Dios, hoy te das cuenta que tu necesidad mayor es la espiritual (Jn. 5:40), si hoy, clamas con fe y buscando perdón, veras a Dios hacer maravillas en ti (Sal. 65:5), ven a Cristo y conoce la voluntad de Dios para ti. Dios te bendiga 


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: 2 Corintios 1-3 

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