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¿La salvación está en Jesús o en la tradición?

 

Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no haya cabida en vosotros. Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. (Jn. 8:37-40)

 

Jesús responde a la declaración del Vv. 33 donde ellos enfatizan que son parte de la descendencia Abraham “Como si Él no lo fuera” al usar esta referencia ellos están haciendo énfasis en la ley y las promesas hechas al pueblo hebreo. Él les concede esta realidad de que son descendientes de Abraham, pero, aun este, tuvo una buena disposición de recibir aquellos ángeles que fueron a darles el mensaje divino (Gn. 18:1-15). Jesús piensa en su compromiso con obedecer a Dios (Gn. 15:6), y es enfatiza que como más adelante Pablo diría (Ga. 3:6-11), Este Abraham dependió de la fe y actuó por fe, tal como Dios mismo testifico al hablar sobre El (Gn. 26:5). Lo que sucedió después del pacto, es que la religiosidad llego a la mayoría d ellos judíos y cambiaron la ley de Dios (Mr. 7:7), esto hacía que ellos como Jesús les dice, no escucharan su voz, ya que, se habían vuelto religiosos.

 

A pesar de su religiosidad ellos tenían intenciones de violentar varios mandamientos por las malas actitudes y acciones que mostraban ante Jesús, el enviado de Dios, en el cual, algunos habían ya creído en términos intelectuales, pero no interiorizaban sus enseñanzas, les faltaba el indispensable elemento de abrazar la fe (2 Co. 5:7). A diferencia de ellos, Él no les hablaba sobre lo que había recibido hereditaria, sino, de manera directa del Padre, lo cual, hacia que su mensaje sea más veraz que las enseñanzas a las que ellos se aferraban, no significa que Dios se contradijera, sino que, ellos no podían identificar cuales leyes habían sido cambiadas, mientras que Jesús no tenía este problema habiendo recibido sus enseñanzas directamente de la fuente santa y vez de la verdad, que ya les había confirmado les podría liberar (Vv. 32).

 

Existe una tendencia el día de hoy, que apunta a la satisfacción religiosa más que a la relación personal que el hombre debería modelar con su creador. Hoy día por la libertad religiosa se han levantado todo tipo de religiones, podríamos decir para todo tipo de gustos el día de hoy. Tal como se profetizo que sucedería antes de los últimos días (2 Ti. 4:3-4). Ya que, las personas quieren definir las normas que deben obedecer, se acercan a esta variedad de religiones buscando tener una esperanza religiosa, mientras viven sus vidas apartadas de la voluntad revelada de Dios. Ciertamente la religión ofrece ciertos parámetros y prácticas que hacen que aquellos que la abrazan sientan que están participando de la salvación, pero hemos de saber que, la Biblia señala que la salvación es una obra de fe, no de las obras (Ef. 2:5-9).

 

Cuando hablamos de la religión en cualquiera de sus manifestaciones, ya la Biblia nos da pautas señalando que nadie puede ser salvado mediante ellas (Ro. 3:20-27), todo descansa en la fe. Es allí, donde Jesús quería llevar a los judíos, pero su dureza y sus deseos por la superficialidad, les impedía tener un compromiso verdadero con Dios. Cuando una persona se aferra a la vida religiosa, está siguiendo el mismo patrón de destrucción, y así como la mujer samaritana, está intentado adorar aquel que no conoce (4:22). La Biblia señala que no hay salvación en ningún otro fuera de Cristo (Hch. 4:12) esto incluye cualquier sistema religioso o filosofía que el hombre desee abrazar. Aunque la traición que sigas sea antigua, aunque estés siguiéndola en base a una promesa, o solo porque te levantaste en cierta cultura, debes entender que, el camino al padre y creador de todas las cosas se encuentra en Jesús, solo cuando nuestro acercamiento es a través de Él, la comunión con Dios es asegurada.

 

Hermano, nuestra esperanza no está en el templo que nos congregamos, en la persona que nos enseña, o las acciones que realizamos para Dios, todo lo anterior es muy importante pero no es la base de nuestra salvación, la salvación que tenemos está en la fe en Cristo, esta fe, es la que debe llevarnos a una vida comprometida con la verdad de Dios, mientras renunciamos a los deseos pecaminosos que batallan en nuestras almas (Ga. 2:20). La gratitud y seguridad que esto nos ofrece crece, cuando vemos que, al haberlo recibido por fe, no la perderemos cuando sintamos que no logramos cumplir con toda la voluntad de Dios. 

 

Amigo, si realmente deseas una relación con Dios, has de entender que eso se consigue con algo más que prácticas religiosas, se encuentra en un corazón contracto y humillado que reconoce su necesidad de salvación, aquellos que soberanamente son pueblos de Dios, entenderán estas palabras no solo para conocerlas sino para aplicarlas, no descansar en el hecho de que se levantó en alguna iglesia, sino que responderá con fe a la Palabra de Dios (2 Cr. 7:14), oramos que recibas de Dios la capacidad para reconocer y creer en la obra de la Cruz. Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: 3 Jn. 1, Jud. 1; Ap. 1-2

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