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  • Quien desee tener nociones claras sobre la santidad cristiana, debe empezar estudiando el vasto y solemne tema del pecado. Especialmente porque el pecado, separa indudablemente al hombre de Dios. Si se quiere edificar muy alto, primero se ha de cavar muy hondo. Cualquier error sobre este punto es fatal para la piedad. Por lo general, las ideas equivocadas que sobre la santidad se tienen son resultado de nociones erróneas con respecto a la depravación de la naturaleza humana. Para una comprensión apropiada del tema de la santidad, hay que entender primero el tema del pecado.
  • Es evidente, y Bíblico al mismo tiempo, que el conocimiento del pecado constituye la raíz misma de la fe cristiana. Sin él, doctrinas tales como la justificación, la conversión, la santificación, no son más que meras palabras que no aportan conocimiento alguno a la mente.

I.La definición y la realidad del pecado (1 Jn. 3:14)

  • Todos estamos familiarizados con los términos ‘pecado’ y ‘pecadores’. Con frecuencia hablamos del ‘pecado’ en el mundo, y de personas cometiendo ‘pecados’. La definición bíblica más sencilla para el pecado es «errar el blanco«. En términos Bíblicos, el blanco que no se consigue, no es un blanco relleno de paja; es el blanco o la «norma» de la ley de Dios. La ley de Dios expresa su propia justicia y es el estándar supremo para nuestro comportamiento. Cuando no damos en el blanco de este estándar, pecamos.
  • El pecado ‘es la culpa y corrupción de la naturaleza de cada hombre que desciende de Adán; y por la cual el hombre está muy lejos de la justicia original, y por propia naturaleza está inclinado al mal. El pecado es, pues, aquel mal tan común y universal que aflige a toda la raza humana…
    • Hay tres dimensiones cruciales en esta definición. 

    a.El pecado es la no conformidad o el no poder cumplir plenamente algo. Constituye el no cumplimiento de la ley de Dios. Un pecado de omisión es el fracaso de hacer lo que Dios ordena. Si nos ordena amar al prójimo y no lo amamos, eso es pecado.

    b.El pecado es definido como una trasgresión (quebranto) de la ley. Transgredir una ley es pasar por alto sus barreras, traspasar sus límites. Por eso es que podemos describir al pecado como «una invasión al derecho de propiedad«. Caminamos por donde no se nos permite caminar.

    c.El pecado es una acción realizada por criaturas que tienen uso de razón. Por ser criaturas creadas a la imagen de Dios, somos agentes morales libres. Porque tenemos una mente y una voluntad, somos capaces de realizar acciones morales. Pecamos siempre que hacemos algo que sabemos que está mal…

    1. El origen y las causas del pecado
    • Mucho me temo que, sobre este particular, la manera de pensar de muchos cristianos es tristemente defectuosa y poco sólida; Recordemos siempre que, la pecaminosidad del hombre no viene de fuera, sino que brota del interior de su corazón.
    • No es el resultado de una formación deficiente en la infancia; no se debe a las malas compañías y a los malos ejemplos, como muchos cristianos débiles con demasiada indulgencia conceden. ¡No! Es una enfermedad familiar que todos hemos heredado de nuestros primeros padres Adán y Eva, con la cual hemos nacido (Sal. 51:5; Ro. 5:12).
    • Nuestros primeros padres fueron creados ‘a imagen de Dios Gn. 1:26’ Pero la Biblia nos registra la caída del ser humano Gn. 3 asi ellos cayeron de esta justicia original y se convirtieron en pecadores. Y desde aquel día, todo hombre y mujer que viene a este mundo nace con la imagen del Adán caído, y en consecuencia hereda un corazón y una naturaleza inclinada al mal. ‘El pecado entró en el mundo por un hombre’. ‘Lo que es nacido de la carne es enemistad contra Dios’ por eso como enseña. Mt. 15:19 de dentro, del corazón de los hombres (como si fuera una fuente), salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones’ y cosas semejantes.
    • La hamartiología es el estudio del pecado. La hamartiología en términos teológicos, se refiere a cómo se originó el pecado, cómo afecta a la humanidad, y en qué resultará después de la muerte. Todos nosotros no hemos dado en el blanco de la justicia de Dios (Romanos 3:23). Entonces, la hamartiología explica por qué hemos fallado, cómo lo hemos hecho, y las consecuencias de no dar en el blanco.
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