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Jesús enfrenta la crítica oculta en el corazón 

Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. (Jn. 6:41-46)

 

 

Una vez que Jesús se identifica como el pan de vida, hubo un conflicto inmediato en el corazón de los religiosos de la época. Pensaban que Jesús se estaba exaltando así mismo demasiado, cuando ellos conocían a sus padres terrenales. Increíblemente los judíos, habían adoptado la practica de poner nombres a sus hijos esperanzados que fuera el Mesías, además de que, guardaban fielmente las genealogías, porque se había prometido que El Mesías saldría de entre ellos (Gn. 3:15), con profecías bastantes descriptivas tal como sucedió con Cristo (Mt. 2:4-5; Ga. 4:4) pero su dureza de corazón hizo que sea difícil para ellos aceptar que este, era El Cristo (Jn. 6:44). Las señales que vieron fueron completamente olvidadas y, se disgustaron con El.

 

 

Jesús hace notorio su descontento y les reprende evidenciando la falta de la obra de Dios en sus vidas para comprender quien era El (Mt. 16:17). Mientras ellas se pensaban escogidos por herencia cultural, Cristo les confronta señalando que Dios debería obrar primero en sus vidas Vv. 37 mediante la proclamación del arrepentimiento de ellos (Mt. 4:17, Hch. 3:19-20). A diferencia de esta obra, Dios había endurecido el corazón de ellos (Jn. 12:40) mientras les hablaba incluso por parábolas (Mt. 13:13), permitiendo que satanás obrara negativamente en sus corazones (2 Co. 4:4), todo como un juicio por su habituada incredulidad (Ro. 1:18). Jesús como enviado de Dios y su encarnación, pudiera resolver todos los problemas y necesidades que ellos tenían, pero se envanecieron y en vez de permitirse ser enseñados por Dios, tomaron el camino de la critica y perdieron la oportunidad de disfrutar del verdadero pan espiritual.

 

Hemos de entender que no es por nada el consejo que Salomón nos ofrece sobre guardar nuestros corazones (Pr. 4:23), cuando albergamos críticas en el corazón hacia la manera en que Dios esta obrando, cuando hay inconformidad con las cosas que Dios va revelando que necesitamos, solo estamos evidencian incredulidad ante su soberanía y propósitos (Ro. 8:28; 2 Co. 4:17). Él va evidenciar las críticas y señalar nuestra falta de fe. Esto es aun mayor, cuando la critica o inconformidad vienen, y no tenemos una base pues hemos visto a Dios hacer maravillas en nuestras vidas, y concedernos favores inmerecidos (Stgo. 1:17).

 

 

Las quejas solo señalan que Dios no es lo suficiente amoroso, bueno o sabio en la manera en que va obrando en nuestras vidas, es pensar que merecemos mas de lo que estamos recibiendo atribuyendo a diferencia de Jon (Job 1:22) a Dios, despropósito en aquello que va permitiendo o manifestando en nuestras vidas. Y asi como estos y aquellos que recibieron el maná (Ex. 17:2) nos quejamos cayendo en la gratitud por las cosas que Dios nos ha dado. A diferencia de esto, lo que Dios desea es que seamos agradecidos (Col. 3:15c), que seamos concientes de que sus misericordias son nuevas cada mañana, no siempre obtendremos las cosas como las queremos, no siempre entenderemos lo que Dios esta haciendo, pero siempre podemos confiar en que su voluntad es la mejor para nosotros (Ro. 12:2).

 

Hermanos, hoy dia es muy fácil guardar pensamientos en el corazón, la Biblia nos anima (2 Co. 10:5) a llevar todo pensamiento “que intente altercar contra Dios” cautivo en sumisión a la obediencia a Cristo, no dejar que el corazón nos engañe (Je. 17:9) cuando se trata de discernir y aceptar la voluntad de Dios para nuestras vidas. Otro aspecto, que debemos cuidar es la ingratitud, un corazón insatisfecho tiende muy rápidamente a quejarse o menospreciar aquel que es objeto de su ingratitud, no por nada Pablo nos recuerda que la voluntad de Dios es que seamos agradecidos por todo (1 Tes. 5:18). 

 

 

Amigo, Cuando Cristo no ha iluminado el corazón, satanas oscurece la capacidad que tiene el hombre de discernir los planes de Dios para su vida (2 Co. 4:4), por eso es necesario que la luz de Cristo ilumine tu vida (2 Co. 3:16), no sabemos con que estas luchando el dia de hoy, no sabemos cuales son las cosas que no entiendes en tu vida, pero la única manera de reconocer el Señorío y lo grandioso de la obra de Dios en tu alrededor es por la obra de Cristo, que hara que la Palabra y El Espiritu Santo, te guíen e iluminen en cada sentido de tu vida (Sal. 119:105, Jn. 16:13ª), Hoy ven a Cristo y recibe el perdón de tus pecados y la liberación de las críticas hacia tu creador, Dios te bendiga.

 

Acompáñanos a leer la Biblia en un año: 2 Corintios 4-6

 

 

 

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