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Confiando en el poder de Jesús


Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. (Jn. 2:1-5)

Juan nos relata dos importantes acciones en estas bodas de Caná, donde Jesús junto a familiares y discípulos fueron invitados, vemos la nueva relación que existe entre Él y María, a pesar de que, es notorio el respeto hacia su madre (Lc. 2:51), ella confía en que Él, puede ayudar aquella familia en su necesidad, sea porque ya había enviudado, o porque recordaba las palabras que el ángel le anuncio al hablarle del nacimiento virginal de Cristo (Lc. 1:35, 37). Se había acabado el vino, lo cual, no era algo que un anfitrión debería permitirse en aquella época, las criticas serian destructivas después con la familia, sin mencionar que, se estilaría necesidades para aquel hogar, María sabía que Jesús podía obrar un milagro a favor de ellos. María consciente de que Jesús, si confiaban, no les dejaría caer en vergüenza. Reconociendo su autoridad y su compasión por los necesitados. En ningún momento vemos a María ordenarle, tampoco es sensato pensar “Como algunos enseñan” que, mediante ella, se consiguen las cosas más fáciles con Dios, pues Jesús es el mediado (1 Ti. 2:5). Ya que, cuando se trata de amor y la compasión nadie tiene estos atributos más elevados que de Jesús en su completa divinidad.


Es bastante notoria aquí, la disposición que Jesús muestra ante las diversas necesidades, cuando nos acercamos a Él buscando ayuda. Así como María, hemos de mostrar confianza en el deseo de Dios por las familias de la tierra, ella confió en que Él podría favorecerles, y así sucedió. A pesar de que no había ido con ese propósito y no había iniciado oficialmente su ministerio, mostro misericordia con aquella familia, que le había invitado. De igual manera, por la fe, nosotros podemos estar seguros que la presencia del Señor está abierta ante nuestras peticiones e inquietudes (Mt. 7:7-8) y saber, que Dios mostrará misericordia en aquello que le pedimos si nos acercamos con fe. La duda solo estorba el poder de Dios y su deseo de bendecirnos (Stgo. 1:6-7), cuando la duda está presente en el corazón, solo impiden que veamos su poder obrar en nosotros, si realmente creemos que Dios es bueno y poderoso, tenemos que rendirnos ante El, al momento de presentar nuestras peticiones, confiado en que obrará y actuará más allá de nuestras propias expectativas (Ef. 3:20-21).


Hermanos, la Biblia es enfatiza en el cuidado especial que Dios tiene para con sus hijos, es importante que, a la hora de recurrir a la presencia del Señor, creas que Dios tiene el poder y el interés de obrar, en aquello por lo cual estas pidiendo (He. 11:6), si bien, su respuesta puede ser diferente a lo que esperes, Dios siempre obrara una respuesta a nuestras peticiones, la cual se adaptara más a nuestras necesidades reales que a nuestros deseos y comprenderemos la razón. Amigo, Tal vez has desarrollado una creencia en Dios, pero no has centrado tu fe en la persona de Jesús (Jn. 5:43), lo cual hace que tu fe actual, no produzca las promesas de relación y obra que Dios asegura, hoy te animamos, a rendirte a Cristo para perdón de pecados y para que tu fe, sea recompensada con la intervención segura del poder de Dios. Dios te bendiga.


Acompáñanos a leer la Biblia en un año: Mateo 25-27

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